Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

miércoles, 24 de abril de 2013

Capítulo 16 – De viaje -


Otra semana se me escurría entre los dedos, era miércoles, al día siguiente saldríamos para Córdoba. Mini estaba muy entusiasmada con la idea de pasar el fin de semana largo (por un feriado que sería, por única vez este año, de viernes a lunes inclusive) con sus abuelos. Yo me sentía demasiado intranquila, no porque no confiara en mis padres, sino porque nunca había estado tanto tiempo y a tanta distancia de mi hijita, pero verla tan feliz le dio un respiro a mi alma. Esa tarde hicimos algunas compras, armamos las maletas y llevamos las mías al departamento de Nath que nos quedaba de paso a la estación, ya que Alex me había dicho que pasaría a buscarnos por el instituto.
Después de cenar, leí un cuento a mi niña y revisé una vez más sus maletas antes de acostarme, aunque habría dado lo mismo si no me hubiese acostado ya que no pude dormir ni siquiera 5 minutos. Demasiadas cosas rondaban mi mente, y sobre todas ellas un presentimiento, la que volvería de ese viaje no sería la misma que se había acostado esa noche. El despertador sonó entonces, me levanté y me vestí rápidamente, mientras con un beso y unas palmaditas terminaba de despertar a mi pequeña, quien apenas recordó que ese día viajaría con sus abuelos saltó de la cama loca de contenta.
Estábamos terminando de desayunar cuando sonó el timbre, eran mis padres, quienes venían a buscar a Mini para llevarla al jardín. Cargamos las maletas en el auto y tras un fuerte abrazo vi a mi pequeña alejarse. Una profunda sensación de vacío me inundó, nunca antes me había separado de mi hijita.
Poco a poco comencé a distinguir aquella silueta que se aproximaba sonriente mientras sus rubios cabellos eran alborotados por el viento. -Hola Sam, pensé en venir a buscarte y darle un beso de despedida a Mini, pero veo que llegué tarde, me gritó desde un auto a dos cuadras de acá. ¿Estás bien?-
Levanté mi mirada, húmeda a pesar de mis esfuerzos por no llorar y asentí con la mejor sonrisa que pude dibujar en ese instante. Nath me abrazó.
-Tranquila, Mini va a estar bien con tus padres y vamos a pasar un lindo finde, ya vas a ver-
Sus palabras y su sonrisa le devolvieron a mi alma la paz que le estaba faltando. Subí a mi departamento por mi maletín y fuimos al instituto. Esa mañana se me hizo eterna.
Finalmente el timbre sonó indicando la hora de salida. Busqué a Nath en preceptoría y fuimos juntos hacia la puerta y, como era digno de esperarse, Alex estaba retrasada.
Quince minutos después de lo acordado y cuando ya no quedaba nadie en el instituto vimos acercarse la cabellera multicolor de mi amiga junto a su pelirrojo compañero, quien se paralizó al vernos y tras apuñalar con la mirada a Nath murmuró con el semblante duro en dirección a Alex.
Fuimos por las maletas al departamento de Nath y llamamos un taxi. Llegamos a la estación de colectivos con los minutos contados para tomar el micro que justo ese día había llegado a horario. Alex me tomó de un brazo y subimos al colectivo, seguidas por Nath y Castiel, quienes se quedaron helados cuando descubrieron que mi amiga había decidido que se sentaría conmigo, por lo que ellos deberían viajar uno al lado del otro en el asiento ubicado precisamente delante de nosotras.
Nos esperaban 4 horas de viaje antes de la primera parada, así que preparé el mate, y saqué el táper con sánguches que había preparado con antelación, imaginando que no tendríamos tiempo de almorzar antes de subir al micro.
El primer tramo del viaje se me hizo muy corto, el juego de contar las vacas, ovejas y molinos que veíamos se nos había hecho entretenido y las maldades que Alex le hacía a Castiel eran para no contener la risa, para nosotras claro, porque el pobre chico estaba en ese punto con los nervios alterados y el insulto en la punta de la lengua. Pero llegar a la primera parada y descubrir que no tenía sus cigarrillos, mientras Alex se paseaba fumando delante de él fue la gota que rebalsó el vaso (todavía no tengo idea cómo hizo mi amiga para escondérselos ya que ni siquiera puedo decir en qué momento se los quitó). El único que se mantuvo ajeno a todo este asunto fue Nath, quien dedicó todo el primer tramo del viaje a leer.
Cuando debimos subir al colectivo para reanudar la marcha, Castiel se me adelantó y tomando de un brazo a mi amiga se sentó en el que había sido mi lugar. Por lo que el resto del viaje lo hice en compañía de Nath con quien (para variar) hablé de la escuela y de libros, e incluso leímos juntos los primeros 3 capítulos de una de las varias novelas policiales que llevaba en su mochila.

Capítulo 15 – Sorpresas -


Era lunes, la rutina volvía a empezar, alisté a Mini para el jardín, revisé una última vez mi maletín para asegurarme que no olvidaba nada y salimos de casa. Nath nos esperaba como cada mañana en la puerta del jardín, Mini corrió a abrazarlo en cuanto lo vio. La despedimos en la puerta y caminamos hacia el instituto. Y así de “divertido” como el día comenzó, continuó: firmar mi asistencia, una hora de clases en cuarto, recreo de 5 minutos que sólo alcanzaba para una vuelta de mate en preceptoría, una hora de clase en segundo y luego, una hora libre esperando el horario para la clase de quinto.
Dejé mi maletín en preceptoría y con un bolsito de mano donde llevaba mis artículos personales (billetera, celular, pañuelo, etc.) fui hasta la panadería de la esquina a comprar algunas facturas para acompañar el mate. Entonces recordé que ese día aún no había encendido mi celular, apenas lo hice comenzó a sonar, tenía 4 llamadas perdidas de Alex y un mensaje “Onnanoko, xq tenés el cel apagado? Llamame cuando veas esto!!!”
Me preocupé, ¿le habría pasado algo?, marqué su número y la llamé tres veces hasta que finalmente contestó. El matiz de su  voz indicaba claramente que acababa de despertarse, y la demora se debía (como siempre) a que su teléfono estaba sepultado en papeles. Después de darme un buen reto mitad en castellano y mitad en japonés por despertarla y por haber tenido el teléfono apagado (a las 2 de la mañana, cuando ella me había llamado) me contó que la habían invitado a dar una conferencia en Córdoba el fin de semana siguiente, y que como sus editores no podían asistir, tenía  3 entradas disponibles, una era (obviamente) para Castiel, y las otras eran para Nath y para mí
–Salimos el jueves después del mediodía, no acepto un no- fue lo último que dijo antes de cortar.
Volví al instituto rápidamente. Al entrar en preceptoría no pude contener la risa al ver a Nath, quien me miró con desconcierto. –La loca de Alex- dije como intentando disculparme por mi exabrupto.
-¿Qué hizo ahora?- agregó él, entendiendo en parte mi inesperada carcajada.
-Es que…- miré hacia los costados, dos preceptoras y el profesor de historia me miraban fijamente -nada, no importa- dije finalmente.
Nath no indagó más sobre el asunto, puse las facturas sobre la mesa y entre mates esa hora libre se pasó demasiado rápido.
Salí de dar clases, Nath me esperaba en la puerta de preceptoría, este día él había terminado temprano. Nos despedimos de los que quedaban aún en la escuela y salimos del instituto hacia el jardín de infantes, a buscar a Mini.
-¿Ahora podés contarme qué hizo Alexa?- dijo con una amplia sonrisa. Me causó gracia, pero por otro lado, conocía muy bien a mi amiga como para estar segura que ese pretendía ser más que un viaje entre amigos. Pero ya había abierto la boca, así que no tenía más remedio que contarle la verdad. Casi sin darle importancia a las palabras y mirando todo el tiempo hacia adelante dije rápidamente. -Tiene que dar una conferencia en Córdoba, y como tiene 2 pasajes disponibles me llamó para invitarnos-
Nath me miró con sorpresa –¿A vos y a Mini?-
-No, Mini va a pasar este finde con sus abuelos, mis padres, en mi pueblo. Hace bastante que no la ven y me llamaron hace unos días para combinar aprovechando el finde largo. Así que estoy sola.-
- Entonces la invitación es para…-
-Para vos y para mí- dije rápidamente sin dejarlo terminar la frase mientras sentía que mis mejillas ardían y apuraba el paso para intentar disimularlo lo mejor posible.
-Bueno, hace bastante que no me tomo unos días libres-
Lo miré sorprendida, él me sonreía cálidamente y algo en sus ojos me dio tranquilidad, quizás todo resultara bien después de todo.