Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 35 – Abriendo los ojos -

-Tenés que luchar, volvé a mí -
Esa voz, no puede ser, si él está… pero estoy segura, es Nath. Poco a poco comencé a abrir los ojos, apenas podía mover mi cuerpo y algo me impedía hablar ¿dónde estoy?. Estaba acostada, sólo podía ver un techo blanco en una habitación en penumbras.
-Por favor, abrí los ojos, tenés que despertar-
Giré como pude mi cabeza en busca de esa voz, estaba segura que era él. Con la cabeza oculta entre sus brazos apoyados en la mitad de la cama, un chico rubio de cabellos despeinados susurraba un ruego. ¡Es Nath! ¡está bien! ¡está a salvo!. Quise gritar su nombre, pero el tubo en mi garganta me lastimó, me moví en la cama y él levantó su mirada.
Su rostro se iluminó de pronto, saltó de su silla y comenzó a llamar a gritos a la enfermera mientras me acariciaba y me decía que me quedara tranquila y a su lado, que todo estaba bien y que me amaba.
La calidez en su voz me devolvió la paz, algunas lágrimas se escaparon sin permiso de mis ojos, nublando un poco mi mirada. Dos enfermeras y un médico entraron a la habitación, sobresaltados por causa de los gritos de Nath. Lo apartaron de mi lado mientras me examinaban y me quitaban poco a poco y después de varias pruebas, los distintos artefactos a los que estaba conectada. No podría decir con certeza qué hicieron, ni cuánto tiempo estuvieron ahí. Sólo me limité a responder sus preguntas mientras mis ojos seguían fijos en Nath, quien me observaba con una sonrisa desde un extremo de la habitación.
Finalmente nos dejaron nuevamente a solas. Tosí para aclarar mi garganta, aún entumecida por el tubo de respiración. Nath se sentó a mi lado. Alcé mi mano y acaricié su rostro, lucía tan cansado. Sus ojos mostraban las señales del sueño postergado y la barba de varios días cubría su cara. Él me beso con gran cuidado y se disculpó por estar tan poco presentable. Negué con la cabeza y una sonrisa y “Mi guardián” fueron las primeras palabras que mis labios liberaron. Las lágrimas inundaron mis ojos y él me besó nuevamente, con mucha más pasión pero con el mismo cuidado que antes.
-¿Qué pasó? ¿dónde está Mini?- pregunté al fin
-¿No recordás nada?-
Negué con la cabeza. Suspiró y acarició uno de mis mechones con nostalgia, de pronto lo noté, mis largos bucles ya no estaban, mi cabello apenas llegaba bajo mis orejas.
 -Tuvieron que cortarlo, pero hablé con una enfermera y pude recuperarlo casi todo, lo tiene Mini en un cofrecito, ella está con tus padres, está bien, es muy tarde ahora así que deben estar durmiendo.-
Mi mirada atenta le indicó que debía continuar, él suspiró.
-Estuviste 11 días en coma. De hecho…- su voz se quebró, pero agitando su cabeza de lado a lado se sobrepuso nuevamente –estás bien y es todo lo que importa.-
-¿Coma? ¿y cómo caí en coma?-
Respiró profundamente antes de continuar –Imaginaba cómo iba a ser contarte esto cuando despertaras, aunque los médicos perdieron las esperanzas con el transcurso de los días. No pensé que me iba a costar tanto.-
Acaricié su rostro y le sonreí, él me regaló una sonrisa de vuelta y continuó
-Estábamos saliendo de la escuela cuando me di cuenta que me faltaba el celular, si tan sólo no hubiese sido tan idiota como para olvidarlo en preceptoría, o si me hubieses acompañado a buscarlo nada de esto hubiese pasado.-
-No es tu culpa Amor- dije acariciándolo nuevamente, intentando calmar la culpa que lo carcomía por dentro.
-Escuché un tiro y cuando salí al patio te vi tirada en la entrada. Melody estaba conmigo y llamó a la ambulancia, yo corrí hacia donde estabas, pero no pude hacer nada, te dormiste en mis brazos.-
Dos lágrimas corrieron por sus mejillas pero las secó rápidamente. Los recuerdos comenzaron a volver poco a poco, sí, recordaba ese mediodía, había sido…
-¿Fue <él> no?-
Nath asintió con la cabeza –Cuando estaba a tu lado se escuchó otro tiro, te cubrí creyendo que iba hacia nosotros pero cuando levanté la cabeza lo vi tirado en la vereda.-
-¿Se pegó un tiro? ¡decime! ¿está bien? ¿Guido está bien?- Nath me miró con sorpresa e interrogación.
-¿Todavía te preocupás por él después de todo lo que te hizo?-
Bajé mi mirada al comprender que quizás había sido demasiado cruel preguntarle a Nath, quien me había cuidado todo este tiempo, por el bienestar del hombre que había convertido mi vida en un cuento de horror, pero ni siquiera había controlado mis palabras, habían salido sin permiso de mi boca. Mal o bien, él era el padre de mi hija, necesitaba saber cómo estaba.
Nath me acarició y levantó mi rostro hasta encontrarnos nuevamente frente a frente.
-Disculpame, no te tendría que haber contestado así. Él no va a volver a molestarlas Sam. Se mató ese día. Quería llevarte a vos con él, pero luchaste, y acá estás-
Una mezcla de dolor y alivio recorrió mis venas -¿Cómo está Mini?-
-Triste, pero bien, ella nos dio fuerzas a todos. Viene todos los días a verte y te habla y almuerza a tu lado. Está esperando ir a las hamacas con su mamá otra vez.-
Lágrimas de emoción escaparon esta vez por mis ojos. Mi mirada se nubló.
-Sam, ¿estás bien?- me preguntó Nath con preocupación.
-Sí, pero tengo sueño-

-Es normal, descansá, fue demasiado esfuerzo todo esto. Tranquila, acá estoy y siempre voy a estar. Te Amo.-