Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

Mostrando entradas con la etiqueta 1.Capítulo 26. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1.Capítulo 26. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 26 – Tuya - (capítulo con contenido erótico)

Las 21 era el horario en el que la fiesta comenzaba, 21:20 Alex pasó a buscarnos con Castiel en un auto que había alquilado. Unos minutos más tarde entramos al gimnasio del instituto donde se habían dispuesto las mesas y una improvisada pista de baile. Melody se acercó a saludarnos y nos presentó a su novio, a la hora de la cena nos sentamos con ellos.
La directora fue entonces y preguntó a Alex por su acompañante, quien le resultaba “tenebrosamente familiar”, reímos y Nath confirmó las sospechas de Aída asintiendo con la cabeza. Fue entonces cuando su aguda mirada se clavó en nosotros y después de engrandecer mi ego hablando de lo bonita que era mi hijita codeó a Nath y le dijo por lo bajo antes de irse –Te queda bien el papel de papá-.
La cena transcurrió entre risas, charlas y algún que otro vaso que se volcaba sobre la mesa. Luego del postre, comenzó el baile. Alex saltó de la silla, y nos instó a acompañarla, pero nadie le hizo caso, por lo que tomó a la directora de un brazo y la llevó a la pista. Mini dormía en mis brazos, con todo el asunto de la mudanza no había dormido siesta y estaba agotada, Nath habló con el profesor de educación física que me dio una colchoneta que colocamos sobre dos sillas para que mi hijita estuviera más cómoda, y Nath la tapó con el saco de su traje para que no tuviese frío.
Aída y Alex regresaron después de un rato, ambas despeinadas y con una botella de vodka. A pesar de mi insistencia ambas parecían haberse puesto como meta emborracharnos a Melody y a mí. Un par de copas más tarde, las cuatro bailábamos en la pista. De ahí en más no sabría decir con exactitud qué fue lo que pasó. Recuerdo que Aída insistía con que Nath y yo confirmáramos nuestra relación, y recuerdo una canción bastante vieja…
Bailé con todas mis energías y luego caminé hacia donde el rubio preceptor estaba sentado charlando con el profesor de historia. Me senté sobre sus piernas y lo besé ardientemente, justo antes de arrastrarlo a la pista de la corbata. Una vez allí guiñé un ojo a Aída y dije -¿Esta es suficiente confirmación?- Ella asintió con una sonrisa, satisfecha.

La mañana siguiente desperté casi en un sueño. Boca abajo, desnuda en su cama, su respiración en mi oído al tiempo que el peso de su cuerpo retozando sobre mi espalda fueron razones más que suficientes para ponerme de buen humor -buen día- dije sonriendo –buen día- contestó mientras sus dulces labios se alimentaban con cada centímetro de mi cuello. Intenté acariciar su cabello, no pude, algo me impedía mover las manos. Una corbata azul, su preferida, sujetaba mis muñecas a la cabecera de la cama, con la soltura suficiente para no lastimarme de modo alguno, pero con la firmeza necesaria para que no pudiera liberarme.
El placer comenzó a recorrer mis venas al tiempo que él comenzaba a moverse sobre mí,  el roce de su piel me embriagaba completamente. Sus manos iban y venían sobre mi cuerpo y el sonido de su respiración se hacía cada vez más y más intenso. En la posición que me encontraba no tenía más remedio que entregarme al placer absoluto que este hombre provocaba en mí.
–Sos mía- susurró, mientras yo me sentía cada vez más y más presa de mis instintos animales. –Soy tuya, suya, mi señor, mi Amo- dije jadeando casi, sin poder controlar mis palabras.
Controló mi cuerpo hasta lograr que alcanzáramos el momento cúlmine, juntos. Y quedé allí acostada en la cama, inmóvil, sintiendo el peso de su cuerpo extasiado sobre el mío. Y allí nos quedamos durante minutos enteros, entregándonos al placer tras el placer, a la intimidad más allá de la intimidad.
-Te Amo- susurró en mi oído, antes de colocarse a mi lado y mirándome a los ojos mientras corría un rebelde mechón de pelo de mi rostro repitió –Te Amo-
Sonreí, apenas podía creer lo que estaba sucediendo, intenté besarlo cuando sentí nuevamente su corbata sosteniendo mis manos sobre mi cabeza. Él se percató y estiró sus brazos con el fin de desatarme –Te Amo- pronunciaron esta vez mis labios. Un profundo beso nos unió mientras con mis manos, ya libres, lo abrazaba fuertemente, acercándolo un poco más a mí, como si temiese soltarlo, como si temiese despertar y que todo fuera un sueño, como si temiese que algo lo arrancara de mi, que algo arruinara ese momento. Pero nada de eso pasó.
Sólo dos personas, anónimas para el resto del mundo, se descubrían unidas con los lazos del sentimiento más profundo que podían anhelar, solos en el universo, el uno para el otro, más allá de todo tiempo y espacio, más allá de toda realidad ajena a ese instante que permaneció detenido en el tiempo.