Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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jueves, 16 de mayo de 2013

Capítulo 19 – Acompáñame a estar sólo -

Eran cerca de las 2 cuando Castiel finalmente abrió la puerta, Alex fue tras él y Nath y yo aprovechamos la situación para irnos a dormir. Nos despedimos en la puerta de mi habitación con un abrazo y tras compartir una leve mirada y una sonrisa desde la puerta entré a la habitación, me puse mi pijama y me acosté.
Cuando desperté eran pasadas las 11, estaba segura que Alex no se había acostado. Me peiné, me vestí y fui a la cocina, donde estaba ella tomando mates; nuestras miradas se cruzaron, ambas estábamos preocupadas por los chicos. Me preguntó sobre lo que había pasado, pero yo le había prometido a Nath no decir nada del asunto, y ni siquiera por mi nee-san podía romper esa promesa.
El aire durante el almuerzo podía cortarse con cuchillo, nadie quiso o fue capaz de romper el silencio, incluso Alex que siempre era tan efusiva estaba perdida en sus propios pensamientos. Después de almorzar y limpiar un poco, Castiel fue a la galería con su guitarra y Nath se recostó en un sillón a leer.
Al quedar solas, Alex me guiñó un ojo y sonriendo dijo –Tengo un plan- y, como siempre, temblé.
Preparé los ingredientes y horneé una torta mientras mi hermanita hacía y deshacía dibujos en su cuaderno. En cierto modo, parecía que los cuatros intentábamos relajarnos a nuestra manera.
Llegaron las 5 de la tarde. Alex preparó el mate y a viva voz nos citó en la galería y no  permitió siquiera que alguien osara insinuar una palabra en contra de la idea. Y entre mate y torta comenzó el temido juego: “Verdad-Consecuencia”. Las preguntas comenzaron inocentes pero se iban agudizando vuelta a vuelta, hasta que Alex dio el golpe en la herida: -Cast ¿cómo conociste a tu primera novia?-, su rostro pasó de la sorpresa a la ira en cuestión de segundos, clavó la mirada en Nath, luego en Alex y se paró rápidamente, gritando casi que el juego era realmente estúpido, antes de alejarse hacia el monte que había a pocos metros de la cabaña sin inmutarse siquiera por la copiosa lluvia que aún caía. Al cabo de unos minutos de silencio, Alex fue tras él.
Nath y yo nos miramos entonces, los dos sabíamos por qué esa pregunta lo había herido tanto, pero no nos atrevimos a hablar del asunto. Nath bajó la cabeza,  y llevó a la cocina la bandeja del mate, yo hice lo mismo con la de la torta.
Fui a mi habitación y busqué mi notebook, al volver a la sala, vi que él estaba acostado en el sillón mirando el techo. Prendí mi pc y puse música, una vieja canción que calmaba mis nervios. Me senté en el piso, cerré los ojos y dejé que la música inundara hasta lo más profundo de mi ser y sin darme cuenta siquiera, mi cuerpo comenzó a recordar aquello que tanto amaba, aquello a lo que había renunciado al descubrir mi embarazo. Y con mis ojos aún cerrados, como si el tiempo se hubiese detenido comencé a bailar.

Abrí los ojos poco después que los últimos acordes dejaron de sonar. Poco a poco volvía en sí, volvía a la realidad, al momento presente del que me había abstraído por completo. Nathanael estaba sentado en el sillón mirándome sonriendo. Bajé mi mirada en una sonrisa nerviosa y sonrojada al descubrir sus ojos fijos en los míos.
Alex volvió entonces, con  su semblante triste, y sin Castiel. No dijo una palabra y se encerró en el baño. Puse otra canción y me senté al lado de Nath, recostando mi cabeza en su hombro mientras él me acariciaba dulcemente. Estaba a punto de quedarme dormida cuando vimos entrar a Castiel, ni siquiera nos dedicó una mirada, Alex acababa de salir de darse una ducha y lo miraba desde el pasillo, él entró sin más al baño y cerró la puerta tras de sí. Ella se detuvo unos segundos con la mirada perdida en un punto en la pared y luego entró a la habitación. Nath y yo contemplamos la escena sin atrevernos a respirar casi, con miedo de que el menor movimiento generara una bola de nieve sin retorno.
Poco más tarde la vimos salir sin decir palabra a la galería con su guitarra, seguida minutos después por Castiel. Nath y yo nos quedamos sentados en el sillón, escuchando música, sin atrevernos a romper el silencio, ninguno pronunció palabra, no las necesitábamos, por algún motivo en nuestro interior sabíamos que en cierta forma, al final, todo iba a estar bien. Ninguno de nosotros estaba sólo ahora, ni Alex, ni Cast, ni él, ni yo.
Había pasado cerca de una hora, mi “almohada” que había comenzado siendo el hombro de Nath era ahora sus rodillas, él aún me acariciaba el pelo mientras leía. Vimos entrar entonces a Castiel, inmutable como siempre, seguido por Alex que me dedicó una sonrisa antes de entrar a nuestra habitación. Y ahí fue cuando ocurrió, Castiel echó al pasillo las maletas de Nath mientras Alex entraba a la que había sido la habitación de los chicos con las suyas a tal velocidad que ni Nathanael ni yo  pudimos siquiera decir “a”. Nos pusimos de pie y fuimos hacia el pasillo, en la puerta de la habitación en la que ellos estaban había un cartel pegado donde claramente se leía con letra de Alex “NO MOLESTAR” y una divertida carita chibi guiñando un ojo. Nath y yo nos miramos desconcertados, bueno, realmente no estábamos tan desconcertados, teníamos edad suficiente para darnos cuenta lo que esa situación significaba, así que tomamos las cosas de Nath que estaban desperdigadas por el piso del pasillo y las llevamos a la otra habitación.