Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 30 - El jinete -

Nueve días pasaron ya desde la última vez que fui Samantha. Poco a poco los recuerdos de mi vida como Selene comienzan a regresar a mi mente y mi vida “real” parece convertirse en un sueño.
La tarde transcurre pacíficamente, como todas hasta ahora. Nath lee recostado en el pasto mientras yo me hamaco suavemente. Sentarme en esta hamaca me hace sentir tan bien, cuando me columpio el tiempo se detiene, sólo soy yo con mis pensamientos, yo, ni Sam ni Sel, simplemente yo.
El sonido de unos cascos chocando contra el suelo en la distancia se vuelve más y más cercano, hasta revelarnos un jinete que se aproxima a toda velocidad a nuestra pequeña casa. -¿Castiel?-Nath y el jinete me miran sorprendidos.
-Parece que la princesita empieza a recordar- dice con cierta ironía Castiel, mientras Nath asiente con una sonrisa; la expresión de su rostro devela un gran alivio, como si poco a poco se liberara de un profundo peso depositado en sus espaldas. Nuevamente estoy confundida ¿empiezo a recordar? ¿qué es lo que tengo que recordar? ¿Por qué tanta sorpresa cuando llamé Castiel, precisamente a Castiel? Intercambian unas miradas serias y entramos a la casa.
-Es hora- dice de pronto Castiel –El Lord nos está convocando, se acerca el final-
La mirada de Nath se hace más profunda y se pierde en un punto en la pared minutos antes de mirarme, sus ojos destilan ahora una antigua preocupación, algo que parecía haber querido olvidar. Se pone de pie de pronto, me toma de una mano y me lleva arriba, a nuestra habitación. Una vez allí me estrecha en un fuerte abrazo.
-¿Recordás algo Sel?-
No puedo mentirle, no tengo idea qué está sucediendo por lo que bajo la mirada y niego con la cabeza. Él suspira y me abraza nuevamente.
-Tu padre, tenemos que ir a ver a tu padre- dice con un profundo pesar que se acrecienta con cada una de sus palabras. Lo abrazo.
-Todo va a estar bien, mientras esté a tu lado- le digo justo antes de besarlo.
Nos miramos a los ojos y nos ponemos en acción, él prepara unas mochilas mientras yo cambio mi vestido por ropa de viaje.
Bajamos la escalera, Castiel está recostado en una silla, masticando un palillo. –Ya era hora- musita –Voy a adelantarme para despejar el camino y avisar que ustedes están yendo- Y apenas termina de decirlo, sale por la puerta, sube a su caballo y se pierde en el horizonte.
Nath va entonces en busca de Trueno, su caballo, mientras yo termino de poner a dormir nuestra casa. Ese había sido mi hogar y ahora debía abandonarlo para reencontrarme con un padre que no podía recordar y por circunstancias que, aunque no conocía, sentía que no eran buenas. Una lágrima rueda por mi mejilla derecha, siento un calor conocido que me aprieta en un abrazo. –Tengo miedo de perderlo todo- digo dejando finalmente paso libre a mis lágrimas que caen una tras otra sin permiso y sin pausa mientras él me aprieta contra su pecho.
Sube luego a su corcel y me extiende la mano para ayudarme a subir detrás de él y así lo hago. Cabalgar es algo que sé hacer bien, ya que lo hacía todos los fines de semana en casa de mis abuelos durante mi niñez y adolescencia.
Ninguno ha pronunciado palabra aún, nos encontramos sumidos en nuestros propios pensamientos cuando el crepúsculo nos encuentra llegando a una encrucijada. Nath detiene el caballo.
-Sel, si seguimos por ese camino llegaremos a la ciudad en más o menos una hora, pero quiero ir a otro lugar antes, si te parece bien claro.-
Asentí, confío plenamente en él, ¿por qué no habría de hacerlo?
Cabalgamos largo rato hasta llegar a un bosque, nos internamos poco a poco en él y llegamos a un claro con una pequeña cascada. Este lugar, hay algo demasiado familiar en este lugar.
-¿Recordás algo?- me dice Nath mientras baja del caballo, yo lo había hecho segundos antes.
Mis ojos escrutan todo a mi alrededor -Sí, sí recuerdo- Mis labios comienzan a pronunciar sin permiso los pensamientos que llegan lento pero sin pausa a mi mente -Recuerdo haber salido a escondidas aquella noche de luna de la ciudad, recuerdo haber llegado hasta este mismo lugar, al igual que muchas otras veces antes. Pero esa noche algo había sido distinto, había sentido una presencia tras de mí, siguiéndome a pocos metros. No me asusté, su esencia era pura y curiosa, no había en su aura más que calor y amor. Al llegar al bosque corrí hacia este claro y entré en una cueva tras la cascada- Camino hacia la oscura masa montañosa de la que brota el agua, inspecciono la piedra y corriendo unos arbustos que esconden la entrada, encuentro una pequeña cueva. Nath me mira sereno y en silencio. –Recuerdo que pocos minutos después mi persecutor llegó hasta este lugar, sus ojos brillaron cuando los tenues rayos de luna lo rozaron, él miró la cascada y tras unos segundos de duda comenzó a alejarse cabizbajo. Me sentí embrujada, abandoné mi escondite y caminé hacia él, que giró hasta encontrarnos frente a frente.-

Por un segundo vuelvo  a la realidad y miro a Nath, una dulce sonrisa se dibuja en sus labios, mientras la tenue luz de la luna brilla en sus cabellos y en sus ojos. Camino hacia él y lo abrazo. –Fue en este lugar donde nos conocimos ¿no?- le pregunto. Él me aprieta aún más fuerte entre sus brazos y en mi oído susurra. –Este es el lugar donde mi corazón volvió a latir.-