Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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jueves, 14 de febrero de 2013

Capítulo 5 – Amaneceres -

La fiesta continuó sin contratiempos, la banda sonaba realmente muy bien y Alex aprovechaba cada instante para acercarse a Castiel, y de paso, para empujarme hacia Nath cada vez que tenía oportunidad.
-Qué tarde se hizo- dije mirando tristemente mi reloj –va a ser mejor que me vaya-
-Es una pena, ¿querés que te acompañe?- indagó Nath
–No es necesario, me tomo un taxi y listo-
-Insisto, es muy tarde y… quiero quedarme tranquilo que llegues bien a casa-
Nuevamente había logrado dejarme sin palabras –Bueno, si en verdad no te molesta- dije sonriendo mientras intentaba disimular mi vergüenza.
Busqué a Alex con la mirada, estaba sentada en los sillones hablando con Castiel, parecían estar discutiendo y no sabría decir cuál de los dos disfrutaba más ese tire y apriete al que estaban jugando. Nos despedimos de ellos y Alex insistió en que nos sacáramos una foto los cuatro juntos, aunque creo que no llegó a notar que tanto Nathanael como Castiel parecían muy poco felices con la idea.
Finalmente nos dirigimos hacia la puerta de salida, un empujón casi me hizo caer, Nath detuvo mi caída, tomó mi mano y me sentí flotar tras suyo, en un mundo donde sólo estábamos él y yo, donde nada podía hacerme daño mientras él me sujetara la mano.  Salimos del local y aún no me había soltado
–Es una noche hermosa- pensé en voz alta
–Sí, lo es, ideal para un paseo- agregó él, asentí con la cabeza y comenzamos a caminar en dirección a mi casa, aún tomados de la mano.
A pesar que el edificio donde yo vivía no quedaba cerca del boliche, el camino se me hizo muy corto, hipnotizada por las palabras con las que ese rubio me envolvía en un sueño del que no quería despertar. Hablamos de libros: él, fanático de Conan Doyle; yo, de Julio Verne, uno analítico, lógico, certero; la otra soñadora, mirando más allá de los límites del mundo; ambos firmes y fuertes, ambos heridos, en busca de algo perdido en nuestro interior, unidos a través de los trazos de Edgar Allan Poe.
Llegamos a mi casa tras hora y media de caminata, el frío se hacía notar cada vez más y tímidamente lo invité a tomar algo calentito, él aceptó con gusto. Subimos las escaleras y llegamos a la puerta del monoambiente donde yo vivía. Entramos y encontramos a Lucía muy entretenida jugando en mi notebook, ni siquiera se había percatado de la hora, me saludó, le pagué como de costumbre por haber cuidado a Mini y la acompañé a la puerta.
–¿Así que ella es Mini?- dijo en voz baja Nath señalando a la pequeña niña que dormía en la parte inferior de una cama superpuesta, asentí con una sonrisa, él volvió a mirarla y respondió –Es hermosa, igual a su mamá- en la tenue luz de la habitación pude notar sus mejillas sonrojarse levemente. Mini se movió en la cama –Parece que le molesta que hablemos- me dijo casi en un susurro –Si te parece mejor, puedo irme -.
Agité mi cabeza de lado a lado mientras ponía la pava sobre el fuego y preparaba el mate al tiempo que me quitaba mis zapatos –No te preocupes, aunque es cierto que ella no está acostumbrada a oír voces mientras duerme…-
-Podríamos tomar mates en el balcón- me interrumpió dulcemente Nath.
Y así lo hicimos, llevamos una frazada y nos sentamos en el piso del balcón, bajo la tenue luz de las pocas estrellas que la contaminación lumínica de capital no conseguía acallar. Y mate tras mate, palabra tras palabra, transcurrieron las horas, mientras el firmamento parecía girar tras el punto oscuro que marca el polo sur celeste, inmutable ante estos dos pequeños seres que se encontraban ahora aislados del mundo, en su propio universo, apenas conscientes que quien giraba no era el cielo, sino ellos mismos en una espiral que los iba envolviendo cada vez más en un sueño que empezaba a ser compartido.
Abrí los ojos, un tenue haz de luz me indicaba que la noche había comenzado a morir y un cálido hombro me prestaba el favor de ser mi almohada -¿Te despertaste?- una dulce voz rozó mi alma, era Nath, me sonrió tiernamente y agregó –Justo a tiempo para ver el amanecer- dirigió sus ojos al horizonte, yo hice lo mismo, y allí nos quedamos, en silencio, sintiendo la caricia de los primeros rayos de sol, viendo nacer el día, juntos…