Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 14 – El ritual de tres -


El día había comenzado a caer cuando terminé de pintar el rostro de Nath. Nos dirigimos al improvisado altar y nos sentamos, yo al frente, Mini a mi derecha y Nath a mi izquierda. Ella me alcanzó las velas y tras lavarlas muy bien en el copón central las colocamos en los copones de vidrio que habíamos preparado para tal fin. Entregué una a Nath y una a Mini
 –Una vela por familia- comencé a hablar –cuenta la leyenda que esta noche el velo entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se rompe, es por eso que el paso entre dimensiones se hace más fácil y los habitantes del más allá vienen a visitar a sus queridos vivos, la mayoría de nosotros no es capaz de verlos, entonces, para demostrarles que están en nuestra memoria se colocan velas en las puertas o las ventanas, una por familia. Este será el primer año que Mini coloque la vela, por ser la menor de mi familia, ya que ella lleva la sangre de todos nuestros antepasados. La segunda vela es tuya Nath, para que la prendas en memoria de tus ancestros.- Mini sonrió ansiosa mientras Nath asentía serio, pero con la mirada limpia, sin miedos. Me puse de pie y salí al balcón, ellos salieron tras de mí y colocaron las velas en el piso, una en cada extremo, y tras encenderlas nos quedamos los tres contemplando en silencio el cielo largo rato.
Una vez dentro, la solemnidad de la ceremonia se esfumó para dar paso a la alegría, puse a sonar en mi notebook un dvd con música celta que había preparado, tenía algo de 12 horas de música así que no íbamos a tener que preocuparnos por cambiar el cd. Y allí comenzó la fiesta, Mini y yo comenzamos a bailar mientras Nath nos miraba con una amplia sonrisa pero aún sin soltarse por completo, lo llevamos al centro de la habitación (que habíamos despejado para tal fin) y comenzamos a bailar a su alrededor hasta que logramos que se soltara, y así, los tres, disfrutando de ese momento de total alegría e intimidad, ese momento completamente nuestro, completamente familiar, nos dejamos llevar durante casi 2 horas.
Eran pasadas las 9 y el hambre empezaba a hacerse sentir, preparé la cena, una receta de verduras a la salsa blanca que había inventado hacía muchos años (siempre me gustó improvisar a la hora de la comida, por lo que varias veces tuve que recurrir a comprar comida hecha, pero en general, los resultados eran buenos, como con esta receta: salteaba las verduras que necesitaban cocción, preparaba la salsa blanca un poco más aguada que lo normal y luego en una fuente colocaba las verduras cubriéndolas con la salsa y las llevaba al horno hasta que esta última quedara semisólida, por último, un poco de queso mantecoso por encima, y tras uno o dos minutos más en el horno, la preparación estaba lista). Cenamos alrededor de las 10, Mini nos contaba divertida de sus peripecias en el jardín y se ponía más seria al nombrar a un compañerito que sin querer le había pegado un pelotazo a su muñeca preferida mientras estaba “tomando el té” con las muñecas de sus compañeras.
Cuando terminamos de cenar y de limpiar eran pasadas las 11:30, nos dirigimos al altar, tomé las cintas y les expliqué qué debíamos hacer con ellas. Los celtas, durante la luna llena previa al solsticio de verano hacían trenzas a modo de amuleto que luego se colocaban en el árbol sagrado para las fechas importantes (actualmente nuestro árbol es el pinito de navidad), así, poco a poco y entre los tres, realizamos una larga trenza con las tres cintas de colores, Mini sostenía un extremo mientras Nath y yo nos turnábamos para trenzar cada tramo. Apenas habían pasado las 12 cuando terminamos, nuestras miradas se cruzaban, los tres irradiábamos una paz y una felicidad que solo quien alguna vez experimentó algún ritual de este tipo conoce.
Me puse de pie y Mini corrió a buscar la sal, poco a poco la fue esparciendo en el piso de nuestra casa mientras yo con mi escoba la arrastraba, junto con toda la mala energía acumulada durante el año, cerca de la puerta de entrada. Nath nos miraba hacer, él no podía participar ahora, porque este ritual era de Mini y mío, porque éste era nuestro hogar. Una vez limpia toda la casa, junté la sal en una palita y la coloqué en una bolsita plástica. -¿Nos acompañás?- le dije a Nath, él asintió y Mini nos dio una manzana a cada uno. Bajamos la escalera, no sin cruzarnos con algunos vecinos que nos miraron extrañados pero imaginando que estaríamos usando alguna especie de disfraz de “halloween”. Coloqué la bolsita de “basura” en el cesto de la calle y dejamos las tres manzanas bajo un árbol. –Son alimento para los muertos- dije en voz baja.
Subimos nuevamente, el ritual había terminado. –Nosotras vamos a meditar un rato ahora, ¿te quedás?-
-¿Realmente necesitás que te responda?- me contestó Nath con una amplia y sincera sonrisa.
Apagué las luces quedando la habitación iluminada levemente por las velas, colocamos unos almohadones en el medio de la sala y nos sentamos en círculo tomados de las manos, cerramos los ojos y nos dejamos llevar.
 “Inhalo… exhalo… inhalo… exhalo… me dejo caer… poco a poco la sensación de caída libre recorre mis venas, mi mente se pierde, caigo… un túnel, lo atravieso cada vez a mayor velocidad, ya no estoy en mi casa, floto en el éter, en la nada, una luz. Abro los ojos, ¿dónde estoy? Miro mi alrededor, frente a mis ojos poco a poco distingo una ventana por la que entran sin permiso los rayos de sol. Estoy acostada, conozco esta habitación, por supuesto que la conozco, no es la primera vez que estoy acá.
-Buenos días, ¿ya estás despierta?- una voz susurra en mi espalda mientras una mano coloca un mechón de pelo que cae sobre mi rostro tras mi oreja, sonrío y respondo –Buenos días- yo conozco muy bien a ese hombre, lo vi por primera vez, si en verdad puedo decir que esa fue la primera vez, hace 12 años, cuando experimenté por primera vez el trance, cuando descubrí que meditando podía acceder a recuerdos de vidas pasadas, pero… algo es distinto hoy.
-¿Estás bien? Te noto pensativa, más que lo habitual.
Río, incluso astralmente soy soñadora, giro en la cama hasta quedar frente a él, ¡ahora lo entiendo!”
Abrí los ojos, estaba de vuelta en el mundo tangible, justo a tiempo para ver a Nath despertar sobresaltado del trance, nuestras miradas se cruzaron, limpias pero llenas de incertidumbres. Ninguno se atrevió a romper el silencio.
-¿Ya están despiertos?- nos dijo Mini quien nos miraba desde la cama jugando con una muñeca.
Ninguno de los dos fue capaz de mover un músculo, ¿será que acaso…?
-¡Mami cortá la tarta!- me devolvió a la realidad mi hijita saltando a mi lado. La miré y sonreí, me levanté lentamente y fui hacia la cocina, puse la pava en el fuego, preparé el juego de té y saqué la tarta de la heladera. Recién entonces Nath se puso de pie y se acercó al balcón, su mirada se perdió en el firmamento largo rato.
Se giró cuando el té estuvo listo, se me acercó y sin mediar palabra me estrechó en un fuerte abrazo, Mini aprovechó para sacar de la bandeja una porción de la tarta a medio cortar. Poco a poco alejó su cuerpo del mío y mirándome a los ojos con una sonrisa, colocó un mechón de pelo que caía sobre mi rostro detrás de mi oreja. Un escalofrío recorrió entonces mi cuerpo.
En silencio tomó la bandeja con el té y la llevó a la mesa, mientras yo hacía lo mismo con la bandeja que tenía la tarta. Nos sentamos a la mesa y charlamos de banalidades hasta que amaneció, Mini se había quedado dormida mucho antes.
Eran las 8:30 cuando se fue, antes, nos quitamos la pintura de las caras y luego lo acompañé hasta la calle, era un día hermoso.