Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 27- Finales -

Y el año iba llegando a su fin, era 21 de diciembre y yo salía de mi última mesa de examen, sólo tres alumnos se habían presentado y uno de ellos no debía haberlo hecho. Fui hacia preceptoría, Nath estaba agobiado entre planillas, carpetas y papeles.
Saqué mi agenda y releí la lista de compras, ese día era el solsticio y, por lo tanto, había preparado todo para hacer el ritual correspondiente que, aunque no era tan complejo ni con tantos materiales como el del 31 de octubre, había que hacerlo bien. Tanto Mini como Nath estaban muy entusiasmados por la idea, sobre todo porque al fin pondríamos en el árbol del solsticio (pinito de navidad) las cintas que habíamos trenzado en nuestro primer Ritual de Tres.
Cuando Nath hubo terminado de ordenar los papeles salimos del edificio para ir a buscar a Mini al jardín. Apenas llegamos a la reja de entrada Nath tanteó sus bolsillos y descubrió que no tenía su celular. –Lo debo haber dejado en la mesa de preceptoría cuando lo agarré para mirar la hora, esperame, en seguida vuelvo-.
Volvió entonces a buscarlo mientras yo lo esperaba en la vereda. De pronto sentí un golpecito en mi hombro, al girar me paralicé.
-¿Qué hacés acá?- le dije a <Él> que me miraba con sus ojos fuera de sí.
-Te estuve buscando, ¿dónde te metiste? ¿quién te creés que sos para desaparecer así con mi hija cuando se te canta? Se te terminaron los jueguitos Samantha.-
-Yo no estoy jugando a nada, date cuenta, te quiero fuera de mi vida.-
Di media vuelta y comencé a caminar nuevamente hacia dentro del instituto, mi corazón saltaba fuera de control en mi pecho, estaba aterrada, un mal presentimiento recorría mis venas y sólo quería encontrarme en los brazos de Nath, sólo quería sentirme a salvo, sólo…
*estruendo* la fuerza abandona mi cuerpo, el mundo gira a mi alrededor, me siento caer…
-¡SAM!¡NO!- Esa voz, Nath, acá estoy… *estruendo* -¡SAM! ¡Por favor Sam! ¡No! ¡SAM! ¡Sam! ¡sam! ¡sa…! … … …- Oscuridad.


Capítulo 26 – Tuya - (capítulo con contenido erótico)

Las 21 era el horario en el que la fiesta comenzaba, 21:20 Alex pasó a buscarnos con Castiel en un auto que había alquilado. Unos minutos más tarde entramos al gimnasio del instituto donde se habían dispuesto las mesas y una improvisada pista de baile. Melody se acercó a saludarnos y nos presentó a su novio, a la hora de la cena nos sentamos con ellos.
La directora fue entonces y preguntó a Alex por su acompañante, quien le resultaba “tenebrosamente familiar”, reímos y Nath confirmó las sospechas de Aída asintiendo con la cabeza. Fue entonces cuando su aguda mirada se clavó en nosotros y después de engrandecer mi ego hablando de lo bonita que era mi hijita codeó a Nath y le dijo por lo bajo antes de irse –Te queda bien el papel de papá-.
La cena transcurrió entre risas, charlas y algún que otro vaso que se volcaba sobre la mesa. Luego del postre, comenzó el baile. Alex saltó de la silla, y nos instó a acompañarla, pero nadie le hizo caso, por lo que tomó a la directora de un brazo y la llevó a la pista. Mini dormía en mis brazos, con todo el asunto de la mudanza no había dormido siesta y estaba agotada, Nath habló con el profesor de educación física que me dio una colchoneta que colocamos sobre dos sillas para que mi hijita estuviera más cómoda, y Nath la tapó con el saco de su traje para que no tuviese frío.
Aída y Alex regresaron después de un rato, ambas despeinadas y con una botella de vodka. A pesar de mi insistencia ambas parecían haberse puesto como meta emborracharnos a Melody y a mí. Un par de copas más tarde, las cuatro bailábamos en la pista. De ahí en más no sabría decir con exactitud qué fue lo que pasó. Recuerdo que Aída insistía con que Nath y yo confirmáramos nuestra relación, y recuerdo una canción bastante vieja…
Bailé con todas mis energías y luego caminé hacia donde el rubio preceptor estaba sentado charlando con el profesor de historia. Me senté sobre sus piernas y lo besé ardientemente, justo antes de arrastrarlo a la pista de la corbata. Una vez allí guiñé un ojo a Aída y dije -¿Esta es suficiente confirmación?- Ella asintió con una sonrisa, satisfecha.

La mañana siguiente desperté casi en un sueño. Boca abajo, desnuda en su cama, su respiración en mi oído al tiempo que el peso de su cuerpo retozando sobre mi espalda fueron razones más que suficientes para ponerme de buen humor -buen día- dije sonriendo –buen día- contestó mientras sus dulces labios se alimentaban con cada centímetro de mi cuello. Intenté acariciar su cabello, no pude, algo me impedía mover las manos. Una corbata azul, su preferida, sujetaba mis muñecas a la cabecera de la cama, con la soltura suficiente para no lastimarme de modo alguno, pero con la firmeza necesaria para que no pudiera liberarme.
El placer comenzó a recorrer mis venas al tiempo que él comenzaba a moverse sobre mí,  el roce de su piel me embriagaba completamente. Sus manos iban y venían sobre mi cuerpo y el sonido de su respiración se hacía cada vez más y más intenso. En la posición que me encontraba no tenía más remedio que entregarme al placer absoluto que este hombre provocaba en mí.
–Sos mía- susurró, mientras yo me sentía cada vez más y más presa de mis instintos animales. –Soy tuya, suya, mi señor, mi Amo- dije jadeando casi, sin poder controlar mis palabras.
Controló mi cuerpo hasta lograr que alcanzáramos el momento cúlmine, juntos. Y quedé allí acostada en la cama, inmóvil, sintiendo el peso de su cuerpo extasiado sobre el mío. Y allí nos quedamos durante minutos enteros, entregándonos al placer tras el placer, a la intimidad más allá de la intimidad.
-Te Amo- susurró en mi oído, antes de colocarse a mi lado y mirándome a los ojos mientras corría un rebelde mechón de pelo de mi rostro repitió –Te Amo-
Sonreí, apenas podía creer lo que estaba sucediendo, intenté besarlo cuando sentí nuevamente su corbata sosteniendo mis manos sobre mi cabeza. Él se percató y estiró sus brazos con el fin de desatarme –Te Amo- pronunciaron esta vez mis labios. Un profundo beso nos unió mientras con mis manos, ya libres, lo abrazaba fuertemente, acercándolo un poco más a mí, como si temiese soltarlo, como si temiese despertar y que todo fuera un sueño, como si temiese que algo lo arrancara de mi, que algo arruinara ese momento. Pero nada de eso pasó.
Sólo dos personas, anónimas para el resto del mundo, se descubrían unidas con los lazos del sentimiento más profundo que podían anhelar, solos en el universo, el uno para el otro, más allá de todo tiempo y espacio, más allá de toda realidad ajena a ese instante que permaneció detenido en el tiempo.


Capítulo 25 – A tu lado -

La alarma sonó a las 7 de la mañana, lentamente abrí los ojos y lo primero que vi fueron esos hermosos ojos de miel, somnolientos aún, mirándome. Me acarició con dulzura, y me besó suavemente. Yo lo besé entonces y beso tras beso, la situación pasó a mayores. Mi cuerpo estaba bastante dolorido pero hasta el mayor dolor parecía extinguirse con el roce de su piel.
Finalmente nos levantamos, y tomamos una ducha juntos. Mientras yo preparaba el café para el desayuno vestida con su bata, él fue a la habitación de su hermana y tras revolver bastante volvió con un jean y una blusa marrón con detalles turquesa. –Probate esto, no es muy lindo pero creo que es de tu talle- Le di un beso en la mejilla y tomé la ropa, el jean me quedaba bastante bien, pero la remera era algo grande. Volví a la cocina y di una vuelta, intentando hacer un modelaje exagerado, Nath se atoró con la tostada que estaba comiendo al intentar contener la risa.
Después de desayunar fuimos hasta el departamento de Alex. Mini aún dormía y mi amiga estaba en pleno malhumor matutino. Nuevamente tuve que convencerla para que no buscara a mi atacante para hacer justicia por mano propia. Tomamos unos mates y ella me recordó la fiesta de esa noche, lo había olvidado por completo. Era la cena de fin de curso que todos los años realizaba el instituto para los docentes y personal auxiliar y administrativo. Comencé a dudar si asistir o no pero Alex insistió en que sería bueno para despejarnos y debí admitir que tenía razón.
Mini se despertó a las 9 y media y cuando me vio corrió a abrazarme, su carita mostraba una gran preocupación al verme así lastimada, pero intenté minimizar la situación. Después de que desayunara su leche con cereales la llevé nuevamente a la habitación para hablar a solas con ella. No quería tomar ninguna decisión sin consultarla antes. Hablamos de todo lo que había ocurrido ese año, de nuestra vida en nuestra ciudad de origen con su padre, de las cosas que habíamos vivido con <él>, de nuestra partida… -Papá te pego de vuelta ¿no mami?- me congelé, ella realmente entendía lo que había pasado, y no era de extrañar, ya que había sido testigo de los golpes que él me propinaba cuando vivíamos juntos. No pude contener las lágrimas y la abracé. Luego comencé a hablar de Nath, a Mini le caía realmente muy bien; finalmente, le pregunté su opinión sobre pasar unos días en casa de él. Ella se quedó en silencio, y luego hizo una pregunta que me paralizó -¿Nath va a ser mi nuevo papá?-
-Nath es un amigo muy cercano hijita, que nos quiere mucho. Tu papá es tu papá, no importa lo que pase y él te ama y te va a amar siempre. Nath no va a reemplazarlo nunca.- Mi voz se quebró, eran tantas las ocasiones en las que deseaba haber elegido distinto, haberle dado un buen padre a Mini, ya que era ella quien, en definitiva, cargaba el mayor peso de mis errores. Nos abrazamos y fuimos a la cocina donde Alex y Nath tomaban mates. Y minutos más tarde salimos los tres hacia mi departamento.
Armé las valijas con nuestras pertenencias que no eran tantas, ya que los muebles eran del departamento, puse llave con nostalgia y nos despedimos de mi vecina Lucía. Mientras Nath llamaba a un remis, fui hasta el departamento de la dueña que vivía en la planta baja, para devolverle las llaves y anunciarle mi mudanza. La noticia del ataque que había recibido había llegado a sus oídos y dándome su bendición me pidió que la visitara de vez en cuando para que Mini jugara con su nieto.
Guardé silencio todo el camino, Nath llevaba a Mini a upa y ella nos contaba de las peripecias que había pasado con Alex, Castiel y Demonio. Una vez en el departamento, Nath la llevó a la habitación de Ámber -¿Te gusta tu dormitorio Peque? Es todo para vos- Mini no podía contener la alegría, me acerqué a Nath y le pregunté si su hermana estaría de acuerdo –Ella tiene su departamento en La Plata, casi no viene a Capital, sólo para algún cumpleaños y las fiestas de fin de año, Mini va a aprovechar mejor la pieza- me dijo con una sonrisa mientras sacaba de los cajones las pocas pertenencias de su hermana que quedaban y las guardaba en una  caja que luego colocó sobre el ropero. –Listo, oficialmente es tu pieza- le dijo a Mini con complicidad. Guardé la ropita de mi hijita en los cajones y cuando terminé Nath nos esperaba con el almuerzo listo. Después de comer, Mini fue a jugar a su nueva habitación y Nath y yo acomodamos mis cosas en su cuarto.

Finalmente, un nuevo mecanismo estaba en marcha, cuáles serían los resultados era imposible decirlo con certeza, sólo me quedaba tener fe.

Capítulo 24 – Sueños -

Cuando salimos del hospital eran las 5 de la tarde. Nos sentamos en una placita que había en frente y llamé a Alex. Le expliqué lo que había pasado y tuve que convencerla para que no fuera ella misma a cobrar venganza. Hablé con Mini que estaba sorprendida mas no preocupada, Alex la había mantenido ocupada para que no pensara y no preguntara demasiado. Mi amiga se ofreció a cuidarla esa noche para que no me viera herida de ese modo. Yo no había tenido oportunidad de mirarme en un espejo, pero la tristeza en los ojos de Nath dejaba claro que mi rostro estaba bastante maltratado.
-Sam- dijo Nath una vez que corté la llamada –es muy peligroso que se sigan quedando en tu departamento. No me perdonaría nunca si algo llegara a pasarte, dejame protegerte.- y tras un breve silencio de los dos agregó –Venite a vivir conmigo, mi departamento no es muy grande, pero podemos arreglarnos.-
Me paralicé, realmente no esperaba esto, pero era claro que sólo lo decía por preocupación y porque se compadecía de mí -Nath, te agradezco de corazón todo lo que estás haciendo por mí, pero yo puedo arreglármelas sola, siempre lo hice. Veré de buscar otro depto, o lo que sea. Pero no quiero que sientas lástima por mí-
Me besó con pasión y me dejé perder en sus brazos. Nos separamos finalmente poco a poco.
-Auch- dije con una sonrisa a modo de broma, aunque realmente el beso había sido un poco doloroso por culpa de los golpes que tenía en mi rostro. Él me acarició.
-No te pido esto por lástima, quiero que estemos juntos, vos, Mini y yo, para siempre.-
Lo abracé fuertemente y lo besé durante largo rato. Mis ojos apenas podían contener las lágrimas que se escurrían sin permiso y caían una tras otra sobre el cálido hombro de mi amado.
Nos pusimos de pie cuando la tarde comenzaba a caer, y bajo la luz del crepúsculo caminamos hacia el departamento de Nath. El manto nocturno nos cubría y los tenues rayos de luna nos acariciaban mientras nos aislábamos más y más del mundo que nos rodeaba.
Entramos a su departamento, a pesar de que había ido en muchas oportunidades esta sería la primera vez que me quedaría a dormir. Nath me dijo que me pusiera cómoda y fue hacia una habitación, volvió con un pijama rosa de fresitas –Es de mi hermana, creo que va a quedarte bien- Sonreí y agarré el pijama, fue entonces hacia el baño y llenó la bañera, luego me dio un beso y me dijo que me tomara mi tiempo y me relajara, me besó una vez más antes de dejarme sola en el baño.
Suspiré y me miré en el espejo por primera vez desde el altercado. Tenía un corte importante en mi ceja derecha donde me habían dado 3 puntos, otro corte en el labio, varios moretones, y el pómulo izquierdo hinchado. Me quité la ropa y miré mi cuerpo, mi abdomen y espalda habían recibido la peor parte, mientras que en los brazos tenía las marcas de la fuerza con la que me había sujetado y algunos moretones más en mis piernas, sobre todo en mis rodillas.
Entré entonces en la bañera y cerré mis ojos, comencé a recordar todo el tiempo en que mi vida estuvo en pausa, cuando vivía por inercia, cuando sólo mi hija me mantenía viva, cuando sólo vivía para escapar, para darle un futuro mejor, ahorrando centavo tras centavo para poder irme. Internet era mi único escape de la realidad, y finalmente fue mi salvación. Estaba confinada a las 4 paredes de su casa y mi pc era la única ventana que me daba aire, y fue a través de ella que conseguí mi trabajo actual y mi departamento.
Aún recuerdo aquella tarde cuando con Mini abandonamos para siempre esa prisión. <Él> fue a trabajar y 2 horas más tarde mi hija y yo subimos al tren que nos llevaría a nuestra nueva vida. La mezcla de alegría y miedo que me inundaba era indescriptible, mientras Mini observaba todo con la inocencia de su corta edad. Sin embargo, ella era plenamente consciente de la situación, aunque uno a veces tiende a creer lo contrario.
Pero las cosas no siempre salen como uno las planea y, de hecho, bastante tiempo habíamos podido vivir en paz. ¿Por qué no podía continuar su vida? ¿Por qué tenía que seguir arruinando la nuestra? Podría haberme matado si lo hubiese querido, pero no lo hizo, ¿sería que aún en su mente perversa tenía previstos más “castigos” para mí? Ya no podía vivir tranquila, no sabía hasta donde sería capaz de llegar.

Abrí los ojos con pesadez, terminé de bañarme, me vestí y salí del baño. Nath estaba sentado en la cocina con su notebook encendida, estaba chateando con Alex. Sonrió al verme y me dejó hablar con ella y con mi hijita que me extrañaba bastante. Quedé con Alex para ir a buscarla temprano en la mañana y me despedí de ellas cuando Nath trajo a la mesa una fuente de tallarines con tuco. Cenamos y nos fuimos a la cama. Hablamos largo rato, Nath acariciaba mi cabello mientras su pecho me servía de almohada, y sus latidos eran mi canción de cuna, al final caí dormida.