Cuando salimos del hospital eran las 5
de la tarde. Nos sentamos en una placita que había en frente y llamé a Alex. Le
expliqué lo que había pasado y tuve que convencerla para que no fuera ella
misma a cobrar venganza. Hablé con Mini que estaba sorprendida mas no
preocupada, Alex la había mantenido ocupada para que no pensara y no preguntara
demasiado. Mi amiga se ofreció a cuidarla esa noche para que no me viera herida
de ese modo. Yo no había tenido oportunidad de mirarme en un espejo, pero la
tristeza en los ojos de Nath dejaba claro que mi rostro estaba bastante
maltratado.
-Sam- dijo Nath una vez que corté la
llamada –es muy peligroso que se sigan quedando en tu departamento. No me
perdonaría nunca si algo llegara a pasarte, dejame protegerte.- y tras un breve
silencio de los dos agregó –Venite a vivir conmigo, mi departamento no es muy
grande, pero podemos arreglarnos.-
Me paralicé, realmente no esperaba esto,
pero era claro que sólo lo decía por preocupación y porque se compadecía de mí
-Nath, te agradezco de corazón todo lo que estás haciendo por mí, pero yo puedo
arreglármelas sola, siempre lo hice. Veré de buscar otro depto, o lo que sea.
Pero no quiero que sientas lástima por mí-
Me besó con pasión y me dejé perder en
sus brazos. Nos separamos finalmente poco a poco.
-Auch- dije con una sonrisa a modo de
broma, aunque realmente el beso había sido un poco doloroso por culpa de los
golpes que tenía en mi rostro. Él me acarició.
-No te pido esto por lástima, quiero
que estemos juntos, vos, Mini y yo, para siempre.-
Lo abracé fuertemente y lo besé
durante largo rato. Mis ojos apenas podían contener las lágrimas que se
escurrían sin permiso y caían una tras otra sobre el cálido hombro de mi amado.
Nos pusimos de pie cuando la tarde
comenzaba a caer, y bajo la luz del crepúsculo caminamos hacia el departamento
de Nath. El manto nocturno nos cubría y los tenues rayos de luna nos
acariciaban mientras nos aislábamos más y más del mundo que nos rodeaba.
Entramos a su departamento, a pesar de
que había ido en muchas oportunidades esta sería la primera vez que me quedaría
a dormir. Nath me dijo que me pusiera cómoda y fue hacia una habitación, volvió
con un pijama rosa de fresitas –Es de mi hermana, creo que va a quedarte bien-
Sonreí y agarré el pijama, fue entonces hacia el baño y llenó la bañera, luego
me dio un beso y me dijo que me tomara mi tiempo y me relajara, me besó una vez
más antes de dejarme sola en el baño.
Suspiré y me miré en el espejo por
primera vez desde el altercado. Tenía un corte importante en mi ceja derecha
donde me habían dado 3 puntos, otro corte en el labio, varios moretones, y el
pómulo izquierdo hinchado. Me quité la ropa y miré mi cuerpo, mi abdomen y
espalda habían recibido la peor parte, mientras que en los brazos tenía las
marcas de la fuerza con la que me había sujetado y algunos moretones más en mis
piernas, sobre todo en mis rodillas.
Entré entonces en la bañera y cerré
mis ojos, comencé a recordar todo el tiempo en que mi vida estuvo en pausa,
cuando vivía por inercia, cuando sólo mi hija me mantenía viva, cuando sólo
vivía para escapar, para darle un futuro mejor, ahorrando centavo tras centavo
para poder irme. Internet era mi único escape de la realidad, y finalmente fue
mi salvación. Estaba confinada a las 4 paredes de su casa y mi pc era la única
ventana que me daba aire, y fue a través de ella que conseguí mi trabajo actual
y mi departamento.
Aún recuerdo aquella tarde cuando con
Mini abandonamos para siempre esa prisión. <Él> fue a trabajar y 2 horas
más tarde mi hija y yo subimos al tren que nos llevaría a nuestra nueva vida.
La mezcla de alegría y miedo que me inundaba era indescriptible, mientras Mini
observaba todo con la inocencia de su corta edad. Sin embargo, ella era
plenamente consciente de la situación, aunque uno a veces tiende a creer lo
contrario.
Pero las cosas no siempre salen como
uno las planea y, de hecho, bastante tiempo habíamos podido vivir en paz. ¿Por
qué no podía continuar su vida? ¿Por qué tenía que seguir arruinando la
nuestra? Podría haberme matado si lo hubiese querido, pero no lo hizo, ¿sería
que aún en su mente perversa tenía previstos más “castigos” para mí? Ya no
podía vivir tranquila, no sabía hasta donde sería capaz de llegar.
Abrí los ojos con pesadez, terminé de
bañarme, me vestí y salí del baño. Nath estaba sentado en la cocina con su
notebook encendida, estaba chateando con Alex. Sonrió al verme y me dejó hablar
con ella y con mi hijita que me extrañaba bastante. Quedé con Alex para ir a
buscarla temprano en la mañana y me despedí de ellas cuando Nath trajo a la
mesa una fuente de tallarines con tuco. Cenamos y nos fuimos a la cama.
Hablamos largo rato, Nath acariciaba mi cabello mientras su pecho me servía de
almohada, y sus latidos eran mi canción de cuna, al final caí dormida.