Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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domingo, 7 de julio de 2013

Capítulo 21 – Vuelta a la realidad -

Abrí los ojos lentamente, con la sensación de aún estar viviendo un sueño. Su respiración lenta, pausada, el sonido de sus latidos, el calor de sus brazos envolviendo mi cuerpo, apretándome en un abrazo junto al suyo, sus rubios cabellos despeinados y la dulzura de su rostro me hizo preguntarme si en verdad estaba despierta. Rayos de luz entraban por la ventana, al parecer el día había decidido darnos unas últimas horas de sol antes de volver a casa. Besé suavemente sus dulces labios y me levanté con cuidado, para no despertarlo, quería revisar una vez más mis maletas antes de irnos.
Me di una ducha y salí del baño en el preciso instante en que Alex salía de su habitación. Ambas dibujamos una sonrisa de oreja a oreja al encontrarse nuestras miradas y sin mediar palabras, ella entró al baño y yo nuevamente a la habitación.
Nath estaba sentado en el borde de la cama, y me regaló una sonrisa al verme entrar -Creí que te me habías escapado- Sonreí nerviosa y bajé mi mirada sonrojada (a veces actúo como una nena de 13 años, pero no puedo controlarlo) él se acercó y me besó ardientemente.
Acomodamos la habitación, dejamos las maletas listas en la puerta y fuimos a la cocina. Alex jugaba con su taza de café y nos miraba pícaramente,  mientras Castiel parecía aún más contrariado que el día anterior y ni siquiera nos dirigió la palabra. Desayunamos por separado, Alex y Cast en el piso de la galería y Nath y yo en la mesa de la cocina.
Apenas habíamos terminado de lavar las tazas cuando la bocina de un auto nos llamó la atención. Era hora de decirle adiós a esa cabañita que había sido nuestro refugio durante casi 4 días. Cuatro días… pasaron tantas cosas que parecía casi inconcebible que sólo 4 días atrás habíamos tomado un micro que nos llevaría a un viaje a nuestro interior. Definitivamente habíamos cambiado, aquellos que subían en silencio al auto, no eran las mismas personas que habían salido de Capital 4 días atrás.
El auto nos dejó en la terminal de micros y 20 minutos después emprendimos el viaje de regreso. Teníamos por delante 10 horas de viaje, pero esta vez no fue motivo de discordia la distribución de los asientos, Alex se sentó con Castiel y yo con Nath.
No pude dormir durante todo el viaje, había demasiadas cosas en mi mente. Mis ojos estaban perdidos en las montañas que poco a poco íbamos dejando atrás, dando paso a las extensas llanuras con sembradíos, animales, molinos, y las ciudades que se extendían con mayor frecuencia a medida  que nos acercábamos a la ciudad portuaria. Una dulce caricia colocando un mechón de pelo tras mi oreja me despertó de mi letargo, cuando giré la cabeza, Nath me miraba mientras en sus manos sostenía el libro que le había regalado, sonreí y lo abrió en el lugar donde habíamos interrumpido la lectura.
Era entrada la noche cuando bajamos del micro. Nos despedimos de Alex y Castiel en la terminal, llamé a mis padres por teléfono y me dijeron que estaban cenando con Mini y que luego la llevarían a casa. Nath y yo tomamos un remís que me dejó en mi departamento y que luego continuó su viaje llevándolo al suyo.
En silencio subí las escaleras y entré a mi departamento, todo estaba en silencio, no era un piso demasiado grande, pero esa noche me pareció aún más pequeño. Por primera vez no vi sus paredes como un refugio que me envolvía, sino como un límite incapaz de detener el impulso de mi alma. En lo profundo de mi ser, volvía a sentir ese fuego llamado esperanza.