Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 12 – Letras y sueños -


Ya era entrada la noche y tras pasar la jornada en el shopping estábamos exhaustos, Mini bostezaba mientras Nath y yo terminábamos nuestro café. Tomamos un taxi y nos dirigimos a mi departamento,  el vaivén del auto arrulló a mi pequeña niña hasta dejarla rendida, dormida en mi regazo. Al llegar, Nathanael la llevó en brazos y con delicadeza la acostó en su cama.
Los dos nos miramos entonces. -No quiero que se queden solas- dijo al fin Nath rompiendo el pesado silencio. Yo miré por el balcón, la noche estaba serena, solo quedaban algunos charcos como prueba irrefutable de la terrible tormenta que se había desatado la noche anterior, pero hoy, todo estaba en calma.  Casi podía encontrar un paralelo entre la noche y mi propia alma, la paz me envolvía. Fue entonces cuando Nath se dirigió hacia su maletín que había dejado en casa temprano ese día y sacó un libro. –Tal vez te guste- agregó agitándolo, me acerqué a él y leí la tapa.
-Trata de un profesor que investiga la aparición de un cadáver en el instituto- agregó Nath sonriendo y con los ojos iluminados, realmente amaba las novelas policiales y que en ésta en particular, el detective fuera precisamente un profesor secundario parecía atraerle aún más.
Calenté la pava para el mate y tras colocar unas almohadas en el piso leímos hasta quedarnos dormidos.
Nos despertó Mini saltando sobre nosotros y haciéndonos cosquillas. Estaba bien despierta a pesar que aún faltaban 40 minutos para que sonara el despertador y se la notaba extremadamente feliz. Tras un intercambio de cosquillas y risas del que ninguno de los tres salió ileso, preparé el desayuno mientras Nath bajaba a comprar facturas a la panadería de la esquina. El sol entraba radiante por la ventana, era en verdad una perfecta mañana de miércoles.
Caminamos hasta el jardín de infantes, Nath llevaba a Mini en sus hombros lo que la ponía aún de mejor humor. Y tras despedirnos de ella nos dirigimos al instituto.
Esa mañana todas las miradas se posaron sobre nosotros. Y no sólo por haber llegado juntos. La noticia del altercado en la conferencia de apertura había corrido rápido y el haber faltado el día anterior no ayudaba a aplacar los rumores, sobre todo por la ausencia de Nathanael. Su asistencia era perfecta, la directora incluso había tenido que obligarlo a irse a su casa un par de veces que había ido a trabajar con fiebre, y que de repente faltara sin aviso era algo de lo que era imposible no hablar.
Ambos tratamos de comportarnos de la manera más discreta posible, pero ese día me resultó imposible dar clases. Los chicos se notaban realmente preocupados y dedicamos la clase a hablar sobre el tema, les expliqué muy por arriba qué era lo que había sucedido, ya que consideré que habiendo sido testigos merecían saberlo, en especial para que ellos contaran con herramientas para no llegar al punto que yo había llegado. Y como la semana estaba dedicada a hablar de violencia, podría decirse que mi altercado había ocurrido en un buen momento ya que proveyó de material extra y tangible a todos los talleristas. Algo bueno tenía que salir del asunto.