Llegué temprano ese lunes al instituto, la llegada de la primavera
podía sentirse en el aire, no sólo los días eran cada vez más cálidos sino que
podía notarse un brillo especial en las personas y aún más en mis adolescentes
alumnos. Y este era un día importante. El instituto había sido elegido como
sede de un congreso en contra de la violencia social y se presentarían a lo
largo de la semana distintas conferencias y talleres dictados por renombrados
profesionales de distintas áreas. Ese día era la conferencia de apertura, el
instituto se veía tan limpio y ordenado, todo transcurría tan pacíficamente
pero
–Yamila, ¿estás bien? Se te ve muy triste- apenas con un hilo de voz me
respondió
– Ay profe, como la directora se enteró que usábamos el sótano de
la escuela para ensayar, nos obligó a preparar alguna canción acorde y a
presentarnos hoy como cierre del acto de apertura, pero hace 2 días que apenas
puedo hablar ¿cómo voy a poder cantar entonces?-
A pocos metros estaba Dante con su mente perdida en el horizonte.
-¿Hablaron con la directora?- les pregunté.
Él entonces levantó su mirada y rápidamente me dijo -¿Y eso de qué
va a servir?, a ella no le interesa lo que nos pueda pasar, sólo es seguro que
si no cumplimos hoy, nos va a suspender varios días, por mí no me importa, pero
ella…- por un momento sus ojos perdieron la dureza, estaba preocupado, y con
razón, si Yamila no mantenía su registro impecable corría riesgo de perder su
beca.
Bajé la mirada, como buscando en mis adentros, ¿habría algo que yo
pudiera hacer? Y se me ocurrió una idea, esos 6 años de conservatorio sumados a
los 2 años de coro debían servirme para algo ¿no? Pero había un problema, mi
pánico escénico. Jamás había podido cantar 2 notas seguidas como solista en un
escenario... Volví a mirar a los chicos, se los veía desolados, dándole vueltas
al asunto en sus mentes sin hallarle solución, casi en el borde de la desesperación.
Mi boca comenzó a hablar – Y si… ¿si alguien cantara en lugar de Yami? Aún
podés tocar el teclado y participar- ella levantó la mirada con los ojos
lagrimeando pero repletos de nuevas esperanzas. Dante volvió su vista hacia mí
y dijo
-¿Quién?.
-¿Cuál es la canción?- respondí instantáneamente.
–“Bella y Bestia” de Porta, no de la película cursi que seguro usted piensa-
Sonreí por dentro y clavando fijamente mi mirada en él comencé a cantar:- “este
cuento, no es eterno, debo salir, ponerle un fin”. Me miraron asombrados, pero
aliviados al fin.
Mientras armábamos el sonido los miré, y miré mi ropa, el
trajecito negro y la camisa no encajaban para nada con el ambiente, pensé un
poco y se me ocurrió una idea. Mientras los chicos terminaban, corrí al baño de
damas. Una vez allí, me quité la chaqueta, me miré al espejo y suspiré, no
tenía demasiado tiempo. Desabroché los dos primeros botones de mi camisa, doblé
las mangas hasta dejarlas de largo 3/4 y agradecí a la fuerza cósmica que había
hecho que usara botas ese día, como pude doblé mi pantalón hasta dejar las dos
botamangas dentro de las botas. El sonido de un aplauso en la distancia me hizo
volver en sí, debía darme prisa, saqué el delineador negro que siempre llevo en
mi cartera y acentué el maquillaje de mis ojos. Me miré en el espejo y suspiré
una vez más- estoy lista- dije en voz alta. Quité el palito que sujetaba mi
pelo en un formal rodete y dejé que mis largos bucles ondearan libremente. Hacía
demasiado tiempo que no soltaba mi cabello.
Guardé rápidamente mis cosas en preceptoría, ya no había nadie
ahí, estaban todos en la conferencia. Corrí al salón de actos, los chicos
estaban en un costado, Dante se notaba inquieto y furioso (probablemente por mi
demora) me acerqué a ellos y sin poder disimular la risa que me causaba ver sus
caras de asombro dije -Ahora estoy más presentable ¿no?- Yamila asintió con la
cabeza mientras sonreía.
Nos quedamos todos juntos en un costado, escuchando la conferencia
y esperando nuestro momento de actuar cuando escuché detrás de mí una voz
conocida
-¿Sam? ¿sos vos?- era Nath con casi tanta cara de asombro como los
chicos, sólo pude sonreír
-¿Tan ridícula estoy?- a lo que rápidamente contestó
–Para nada, todo lo contrario, pero creo poder darle un toque más
rockero a tu vestuario- aflojó el nudo de su corbata y tras quitársela la
colocó en mi cuello. Su perfume me paralizó, esa misma extraña sensación que
recorrió mis venas la primera vez que lo vi me invadía ahora, estaba usando SU
corbata. Sonrió –No hay dudas que te queda mejor a vos que a mí- agregó casi
riendo –Sé que vas a cuidarla bien-lo miré a los ojos y con una sonrisa levanté
mi pulgar y le guiñé un ojo. (Creo que todo este asunto está afectando mi
personalidad, ¿desde cuándo soy tan confiada?).
-Está Alexa, ¿ya la habías visto?- dijo, negué con la cabeza y
señalando la última fila agregó en voz baja–Está allá, con ese…- Al parecer mi
primera impresión no había sido tan errada ya que efectivamente, Alex estaba
sentada al lado de Castiel y el semblante de Nath se fue endureciendo a medida
que hablaba. Enseguida supe por qué estaba él ahí, Dante es el hermano menor de
Castiel. Algo que me llama poderosamente la atención de ellos es que por fuera
parecen machos duros, a los que nada les afecta. Yo conozco más a Dante porque
es mi alumno y a pesar de ser el típico “chico-problema” y de la primera
impresión que me llevé de él el primer día de clases apenas entré al instituto,
hay momentos claves donde se nota que por dentro es un chico muy dulce y lleno
de amor para dar, además de ser super inteligente. Castiel parece mucho más
cerrado, pero aún así, dudo que sean tan distintos. En definitiva, él había ido
a ver a su hermanito actuar y Alex aprovechó la situación para tener una cita
con él.
La conferencia terminó y la directora subió al escenario, y tras
el protocolar discurso de cierre, nos presentó como un grupo de alumnos que con
la colaboración de una docente (en ese momento comencé a dudar si había sido
buena idea “lookearme” de ese modo) iban a deleitarlos con una interpretación
de un tema musical acorde al evento.
Yamila comenzó a hacer correr sus dedos sobre el teclado mientras
la base rítmica pregrabada sonaba de fondo, y Dante empezaba a rapear la letra.
A pesar que esta canción no correspondía con el estilo musical de ninguno de
ellos, pude entender muy bien la razón por la que la habían elegido, la letra
hablaba por sí misma…
Llegó el momento de mi parte en la canción, respiré profundo, miré
hacia el horizonte y canté como nunca
antes lo había hecho, con toda la emoción y los sentimientos que esa canción
revolvía en mi interior. *Siempre la sentí tan cercana y hoy la canto, aquí,
como un triunfo sobre mi vida pasada, como una reivindicación del camino que
hoy sigo, como…. ¡¿qué?! ¿puede ser que sea <Él>?¡No! esto no puede estar
pasando, ¿cómo me encontró?, no no, tranquila Sam, concentrate en la canción,
debe ser tu imaginación…* mi sonrisa se esfumó, mi mirada recorrió el público y
encontré a Nath, mirándome con cierta preocupación, como si hubiese percibido
mis sentimientos, le sonreí levemente y seguí cantando, mientras por dentro me
carcomía la incertidumbre…