Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

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domingo, 7 de julio de 2013

Capítulo 22 – Fin de curso -

Noviembre iba llegando a su fin y el mayor período de estrés del año comenzaba, las pruebas integradoras, los exámenes, la falta de atención de los chicos con buenas notas, los ruegos y demandas de aquellos que deberían ir a mesa de examen, en fin, todo el asunto escolar que agobia a cualquier docente cerca del fin de curso.
Y, además, agregaba a mis preocupaciones a Alex. Su trabajo la tenía superada, pero una situación la afectaba aún más, Dante. El hermano de Castiel estaba al borde de la expulsión, sus notas estaban en el límite, su registro de asistencia estaba en rojo y el antecedente de ser el hermano de uno de los estudiantes más rebeldes que ese instituto había tenido no lo ayudaba demasiado. La directora lo tenía entre ceja y ceja y, esta vez, su renombrado apellido no serviría de mucho ya que si repetía ese año habría razones más que suficientes para expulsarlo. Castiel estaba con los nervios de punta por todo el asunto, en especial porque su hermano lo ignoraba y lo esquivaba por completo, y para completar la situación sus padres se encontraban, como de costumbre, de viaje de negocios. Alex tomó entonces las riendas, habló con la directora, nos pidió a Nath y a mí que consiguiéramos los programas de las materias que debía rendir y se llevó a Dante a vivir con ella mientras lo ayudaba a preparar los exámenes.
Era primero de diciembre cuando la encontré en el pasillo de la escuela. Una profesora de inglés tenía un embarazo avanzado y como había un brote de varicela, estaba de licencia por profilaxis. Alex se había enterado al acompañar a Dante a la escuela y no dudó en buscar a la directora y hablar con ella. Al presentarle su currículum y quedando tan poco tiempo para el final de las clases, la directora decidió incorporarla al plantel (la ventaja que tienen las escuelas privadas sobre las públicas es que la elección de los docentes pasa por manos de dirección y no por acto público, lo que acorta los tiempos de designación).
El progreso de Dante era asombroso, y Alex tenía un manejo del grupo que nos tenía a todos boquiabiertos, pero, muy típico de ella, se había retrasado con la entrega de la planilla de calificaciones y Melody, la preceptora de ese curso estaba con los nervios alterados persiguiéndola por toda la escuela. Pero el colmo fue llegar a preceptoría a pasar mi hora libre y chocarme con Alex que salía corriendo, con papeles en las manos y guiñándome un ojo al verme, con la misma alegría y picardía de siempre. Entré y encontré a Nath riendo mientras guardaba en una carpeta los papeles que Alex había dejado desparramados en la mesa, al parecer se había entretenido dibujando y se había olvidado de entrar a dar clases y, antes de salir corriendo, dejó sobre la mesa las planillas de calificaciones completamente desordenadas. De pronto, mi rubio preceptor se puso pálido y luego rojo en cuestión de segundos. Me acerqué e intentó esconder contra su pecho la hoja que sostenía mientras me miraba con cierto espanto en sus ojos. Aprovechando que estábamos solos, me acerqué hasta sentir su calor contra mí y comencé a jugar con sus rubios mechones, mientras en tono sugerente le rogaba que me mostrara la causa de su sonrojo. Finalmente rió y dijo –Tu amiga está completamente loca- extendiéndome la hoja donde se veía en una escena con alto contenido erótico el dibujo de un chico rubio y uno pelirrojo… ¿Castiel y Nath?. Nos miramos nuevamente y soltamos tal carcajada que la directora que pasaba por el pasillo entró a ver qué sucedía. Secándonos las lágrimas e intentando contener (inútilmente) las risas, nos disculpamos, pero ya habíamos sembrado la semillita de la duda. Vi dibujarse en el rostro de Aída una sonrisa maliciosa, y temblé, ella se sirvió tranquilamente un mate.
-Ustedes dos están muy cerca últimamente. ¿hay algo que quieran decirme?- dijo entonces con picardía. Nath y yo intentamos excusarnos pero ella no estaba dispuesta a dar el brazo a torcer –No me tomen por tonta, yo sé muy bien que entre ustedes hay algo-
Entonces miré a Nath, él me miro a su vez y soltamos una risa nerviosa. Ella siguió –De verdad chicos, ¿me van a decir que entre ustedes no hay nada? A mí no me mientan que yo para estas cosas tengo muy buen ojo… ¡Ba! Tarde o temprano ustedes van a estar juntos, ya van a venir a darme la razón- Le dio un último sorbo al mate y salió de preceptoría dejándonos nuevamente a solas.
Finalmente, dos horas más tarde, terminó el día de clases. Nos despedimos de Alex y Dante en la esquina y Nath y yo fuimos a buscar a Mini al jardín. Después de almorzar en casa salimos a caminar en dirección a una plaza que quedaba cerca del instituto, esa semana había una feria de artesanos.
Llevábamos un rato viendo los puestos cuando decidimos sentarnos, estábamos caminando hacia un banco libre en el centro de la plaza cuando un enorme perro negro se acercó a toda velocidad hacia nosotros, Nath dio un par de pasos hacia atrás y lanzó un grito de espanto al ver a la bestia abalanzarse sobre mí -¡Demonio!- dije al reconocer al mastín de Castiel que ya conocía porque Alex solía pasearlo –Todavía te acordás de mí- le dije riendo y acariciándolo junto con Mini que estaba loca de contenta, mientras Nath seguía parado unos pasos más allá con el semblante serio. Levanté la mirada y vi acercarse corriendo a Alex y Castiel. Efectivamente era Demonio.
Juntos fuimos a una casa de comida rápida que había frente a la plaza a merendar. Elegimos una mesa de la vereda porque Demonio no podía entrar, Mini se quedó jugando con él al cuidado de Nath, mientras Alex y yo entramos por la comida y Castiel se quedó afuera fumando y mirando a su “cachorro”.

Cuando volvimos los encontramos discutiendo en voz baja para que Mini no se diera cuenta. Fui a lavarle las manos a mi hijita mientras Alex se quedó a poner orden. Después de merendar, Nath, Mini y yo seguimos nuestro paseo solos ya que Castiel parecía realmente entusiasmado con la idea de irse pronto.