Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 8 – Memorias -


No sabría decir cómo fue que llegué a preceptoría, lo primero que recuerdo es estar sentada con mi mirada perdida en el infinito, mientras la directora injuriaba totalmente fuera de sí; alguien sostenía mi mano, era Nath quien en un momento alzó la voz para decir “no es su culpa”.
Unos golpes en la puerta me devolvieron a la realidad, entraron dos mujeres. Una se me acercó  y se presentó dulcemente, eran miembros de una entidad que lucha por los derechos de la mujer y la familia, habían asistido a la conferencia. -¿Querés contarnos qué pasó? te escucho-.
Mis labios se separaron lentamente, suspiré y dejé que las palabras que durante tanto tiempo había ahogado en mi corazón empezaran a salir lentamente, cada una ardiendo más que la anterior, dejando fuera de mí todo ese dolor que me acongojaba y me torturaba día tras día.
-Es mi marido- dije- bueno, al menos lo era. Dejó de serlo el día que decidí dejar mi pueblo y venir a la capital. Lo conocí cuando tenía 18 años y acababa de comenzar mi carrera, <Él> tocaba en una banda de rock, me enamoré perdidamente. – Bajé mi mirada conteniendo apenas las lágrimas, todos me observaban en silencio, Nathanael aún no había soltado mi mano. Respiré profundo y continué, ya no tenía sentido seguir ocultando la verdad a esas personas que habían sido testigos de todo y que merecían una explicación. –Llevábamos 3 meses de novios cuando descubrí que estaba embarazada, mi mundo se desmoronó. <Él> quiso abortar, yo me negué rotundamente, aunque no había llegado  en buen momento ese bebito era mi hijito, ¿cómo podría matarlo?. Lo mantuve oculto durante 2 meses, pero el tiempo corría y poco a poco empezaría a notarse mi vientre, ya no podía seguir ocultándoselo a mis padres, mis padres- suspiré- siempre esperaron demasiado de mí, ellos pretendían una hija perfecta, con calificaciones 10, una hija que llegara lejos y cumpliera todos sus sueños frustrados. Jamás logré alcanzar el nivel que ellos esperaban de mí, esta noticia terminaría de demostrarles que yo era un fracaso. Y así fue como mis mayores temores se hicieron realidad, una noche después de cenar, tomé coraje y les di la noticia “iban a ser abuelos” mi madre lloró, mi padre se levantó bruscamente de la mesa y fue a su estudio, un desgarrador silencio cortaba el aire, a los pocos minutos una cachetada llegaba a mi cara, seguida de miles de gritos y reproches. Un nuevo silencio me envolvió mientras corría lejos de mi casa “un fracaso”, “una vergüenza” eso era para mis padres, no era digna de ser su hija. No recuerdo cómo llegué a su puerta, sólo sé que a partir de esa noche <Él> se convirtió en mi marido.
Los meses fueron pasando y a medida que mi vientre crecía, crecía también el espacio entre nosotros. El chico dulce al que tanto amaba se iba convirtiendo poco a poco en un ser oscuro, que nunca estaba en casa y apenas hablaba. Comenzaron las discusiones.
Y llegó el día tan esperado, nació mi hijita, Minerva, Mini. Esa semana fue hermosa, parecía que todas las angustias del pasado habían sido borradas por una sonrisa de esa bebita, toda la familia estaba feliz, reunida de nuevo. Pero en relaciones enfermizas la felicidad dura poco, demasiado poco… Mini tenía tres meses la primera vez que <Él> me levantó la mano. – bajé nuevamente la mirada, ya no podía  contener las lágrimas que corrían una tras otra por mi rostro, y con la poca fuerza que me quedaba agregué –Ya no podía aguantar más, no tenía a donde ir y tuve que esperar a tener el título para poder mantenerme económicamente, no puedo creer que me haya seguido hasta acá-. 

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