Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 11 – S.O.S. -

Tras ese momento de absoluta intimidad comenzamos a separarnos el uno del otro y nuestras miradas se cruzaron nuevamente, limpias ya de toda lágrima, en paz. Una sonrisa se dibujó entonces en nuestros rostros y aparté la mirada avergonzada al encontrar sus dulces ojos mirándome fijamente. -¿Mate o café?- dije mientras me incorporaba y me dirigía a la cocina,
-Mate- fue su respuesta. Y así se pasó la mañana, mate tras mate, entre alguna risa leve que incluso por momentos era capaz de acallar la música que sonaba de fondo. Hasta que el reloj marcó las 11,30. –Tengo que ir al jardín a buscar a Mini- pensé en voz alta mientras miraba el reloj.
-¿Te molesta si te acompaño?- indagó Nath.                               
Bajamos a la calle, ya casi no llovía, y caminando nos dirigimos hacia el jardín de infantes. Llegamos bastante rápido y debimos esperar algunos minutos. Mi hijita corrió hacia mí al verme y luego de darme un fuerte abrazo y un beso hizo lo mismo con Nath, lo que nos dejó a ambos estupefactos.
Ella lo había visto unas cuantas veces, e incluso habían jugado juntos una vez que nos encontramos por casualidad en el parque. Nath tenía un don innato con los niños. Siempre era tan serio y formal pero cuando estaba con Mini parecía un nene más, jugando y riendo auténticamente y sin preocupaciones. Por alguna extraña razón, que ella reaccionara de esta manera y precisamente hoy hacía que mi corazón sintiera un gran alivio.
Mini comenzó a contarnos qué tal había sido su día, y para cruzar la calle nos tomó a ambos de la mano. Un “Hey Sam” desvió mi atención y me hizo temblar, no podía ser <Él>, pero lo era. Llegó corriendo a nuestro lado, Mini le dio un beso y él la agarró a upa.
-¿Por qué viene éste a buscar a mi hija?-  
-No veo cuál es el problema- contesté rápidamente
-No te equivoques conmigo Samantha, vos no sabés todavía de lo que soy capaz-
-¿Por qué mejor no hablamos en privado?- lo interrumpió seriamente Nath.
<Él> lo miró con desdén y me dijo con una mueca parecida a una sonrisa –Éste quiere cobrar de nuevo parece- y luego dirigiéndose a Nath -¿Por qué no te buscás una vida y dejás de meterte en mi familia?-
-Mami…- dijo Mini con preocupación en su inocente rostro.
–No pasa nada hijita, papá y Nath están hablando, nada más- dije intentando mantener a mi hija a salvo de la situación –Vení a upa de mamá-
Ella extendió sus brazos hacia mí pero <Él> dio media vuelta sobre sus pasos y comenzó a caminar en la dirección contraria. Mini lloraba llamándome, mientras Nath y yo intentábamos por todos los medios que me entregara a mi hija deseando al mismo tiempo preservarla del mal momento. Los otros padres que estaban recogiendo a sus hijos fueron testigos de la situación y algunos, junto con el portero y el profesor de educación física del jardín intercedieron, logrando que al fin me devolviera mi pequeña hijita que lloraba de miedo mientras se aferraba a mis brazos. <Él> se alejó murmurando -Esto no va a quedar así-
Y tenía razón, no podía quedar así. La asistente social del jardín me llamó a su despacho y al enterarse de la situación me rogó encarecidamente que lo denunciara; yo nunca había querido hacerlo antes, pero esta vez había ido demasiado lejos, poniendo incluso a Mini en riesgo. Así que me decidí a hacerlo definitivamente.
Salí del despacho y me dirigí al patio de juegos donde Nath hamacaba a Mini que reía sin parar. El mal rato había pasado. Los tres fuimos a la comisaría más cercana y presentamos la denuncia.
-No es buena idea que te quedes en tu casa- dijo Nath -¿Podés quedarte con alguien esta noche? con Alexa quizás- asentí con la cabeza sin agregar una palabra. –Las invito a almorzar- continuó –conozco un lugar que va a gustarles, sirven unos helados enormes - dijo mirando con complicidad a Mini que festejó alegremente. Y luego agregó en voz baja, como adivinando lo que pasaba por mi mente –Queda en el salón principal de un shopping, no va a atreverse a aparecer en un lugar así- sonreí aliviada y allí fuimos.
Nunca había estado en un lugar como ese, ¡era enorme!. Mini miraba señalando a todos lados, mientras Nath sonreía, imagino que debido a la apariencia de “chicas de campo” que dábamos al estar tan absortas por la imponencia del lugar.
Almorzamos unas hamburguesas y el ansiado postre no nos defraudó. Comimos hasta más no poder. Luego nos dirigimos a un salón de juegos donde había un carrusel al que Mini se dirigió a toda marcha, siempre había tenido debilidad por las calesitas de todo tipo y ese carrusel era hermoso.
Ver a mi hijita reír, con sus ojitos repletos de alegrías y al fin sin preocupaciones me devolvió el alma al cuerpo. –Gracias- le susurré a Nath mientras el carrusel giraba y giraba frente a nosotros. Él sonrió y se acercó un poco más a mí, abrazándome suavemente por la cintura, al fin volvía a sentirme bien. Así nos quedamos, los dos en silencio, el tiempo que duró la vuelta de la calesita.


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