Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 28 – Ensoñación -

-Buenos días hermosa-
-¿Qué? ¿dónde estoy?-
-Jaja, todavía estás dormida Sel, arriba, vamos, que ya es tarde-
-¿Sel?-
-Selene, ¿estás bien?-
-Sí, yo… tuve un sueño-
-Tranquila, todo está bien ahora, acá estoy-
Miro a mi alrededor, estoy en la habitación que visité tantas veces en sueños ¿estoy soñando? Esta vez todo se siente distinto, ¿esto es real? No, no puede ser, esto es un recuerdo, un recuerdo aún más vívido que los anteriores. Sí, definitivamente eso debe ser. Pero, yo estaba en el instituto, no recuerdo haberme acostado a dormir.
Nath me está mirando con preocupación, será mejor que siga la corriente hasta que pueda despertar. Sonrío y lo beso.
-Disculpame Amor, no quería preocuparte, tardé más que lo habitual en despertarme por completo, sólo fue eso.-
Él sonríe, parece convencido y me besa tiernamente. Esos besos, se sienten tan cálidos, tan dulces, tan míos, tan nuestros. Amo la forma en que me besa, es capaz de detener el tiempo, y en esos instantes, no me importa en qué dimensión nos encontremos, somos sólo él y yo, más allá de los nombres que nos dieron al nacer. Más allá de los límites del espacio y el tiempo.
Una amplia sonrisa se dibuja en nuestros rostros. -¿Vamos?- me dice. Asiento y salgo de la cama. Miro cuidadosamente alrededor, no puedo permitir que se dé cuenta que no conozco demasiado el lugar en el que me encuentro. Voy hacia el  ropero ¡Wau! ¡qué belleza! ¡estos vestidos son hermosos!
-Que rara te levantaste hoy- me dice riendo mientras yo disimulo muy mal mi asombro. Elijo un vestido al azar y me visto. Él me toma de la mano y me lleva frente a un espejo donde me indica que me siente, destrenza mi cabello y comienza a peinarme, con cuidado cepilla cada uno de mis mechones. Realmente parece disfrutarlo, algo me dice que esto es parte de una especie de ritual cotidiano.
Salimos de la habitación y bajamos por unas escaleras de madera hasta llegar a una acogedora cocina-comedor. Nath se acerca a la cocina a leña para encenderla al tiempo que me alcanza una jarra vacía, dudo un momento, y ante su mirada inquieta me dejo llevar, abro la puerta y salgo. Es un día hermoso, el sol brilla alto en el cielo y la temperatura es ideal. Miro a mi alrededor, la pequeña cabaña está situada en la ladera de una montaña de piedra gris azulada, a los costados de la entrada hay canteros con hermosas flores de colores y más allá una pequeña y gastada bomba manual, voy hacia ella con la intención de obtener agua para el desayuno y algo me paraliza. ¿Será posible? Al costado de la casa hay un árbol, un magnífico sauce que con las puntas de sus ramas que bailan al compás del viento acaricia suavemente la fina hierba, y en su rama más fuerte, cuelga un columpio.
Lo conozco, no es la primera vez que estoy acá, recuerdo a Nath sentado en ese columpio, me recuerdo sentada en sus piernas, me recuerdo ¿embarazada?, es raro, porque en esta dimensión todo parece indicar que no tengo hijos, que Mini aún no ha llegado a mí. Siento un abrazo por la espalda que me devuelve a la realidad ¿a la realidad?, Nath corre mi cabello y besa mi mejilla.

–¿Segura que estás bien?- asiento con una sonrisa y lo beso, ¡me encanta besarlo!

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