Sobre este blog

La novela presentada en este blog tiene sus orígenes como fan-fic inspirado en el juego "Corazón de Melón" adoptando sus personajes, sin embargo, la historia es totalmente original y propiedad absoluta de la escritora bajo el seudónimo de "Elwing de Darok".

Esta producción cuenta con una novela hermana escrita por una muy buena amiga, que ha tenido una participación activa en la construcción de esta novelita/fanfic y, particularmente, en el personaje de Alex (y que pueden leer en el siguiente blog http://defrentealaverdadayc.blogspot.com.ar/ )

Todo el contenido de este blog es propiedad de sus respectivos autores, no se pretende hacer plagio sino dar a conocer una producción aún en gestación, por lo tanto, no pretendo obtener crédito por producciones ajenas (imágenes, canciones, etc.) que, de ser así requerido, serán removidas inmediatamente de esta página web.

Sin más aclaraciones pendientes, les agradezco profundamente el formar parte de este humilde proyecto que he decidido llevar adelante. Gracias a todos aquellos que se toman el trabajo de leer. Y un Gracias especial a mi Nee-Chan, quien fue testigo de los inicios de esta obra y decidió subirse a esta montaña rusa que hoy por hoy nos llena de satisfacciones.

Y sobre todo lo demás, quiero dedicarle estas palabras a mi hijo, mi fuerza y mi motor para seguir adelante, por vos lucho peque...


*Por el diseño de blogspot, las últimas publicaciones se ubican en la parte superior, por este motivo, la lista de capítulos en orden está colocada en el extremo izquierdo de la página.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 33 - La leyenda de Ileana -

Una silueta en la puerta nos devuelve a la realidad, es Dimitri, mi padre, quien nos mira con cierto recelo. Me pongo de pie y me dirijo hacia él, y en un acto que ni yo misma esperaba lo abrazo y lloro en sus brazos. Me siento protegida, como una nena que se despierta en la noche tras una pesadilla. –Te recuerdo Padre-
Puedo sentir su corazón acelerando su ritmo, mientras sus brazos me estrechan aún más fuerte contra él. Cuando nos separamos, Nath no se encuentra más allí. Lo busco desesperada con la mirada, inquieta. Mi padre intenta distraerme hablándome del jardín, mostrándome flores y plantas exóticas.
Caminamos algunos minutos, no sabría decir cuántos, y llegamos al Templo. Mi mirada se fija en el Tyet dibujado en el frontispicio y soltando la mano de mi padre me siento arrastrada hacia adentro, me aíslo del mundo, atravieso la puerta y llego hasta una piedra piramidal azul que hace los modos de altar. Elevo mi mirada al cenit, el techo es de cristal por lo que puedo ver el cielo nocturno. Una ráfaga de viento me envuelve, una voz femenina me susurra “bienvenida a casa hija” y caigo en trance.
Abro los ojos, todo vestigio de mi vida como Samantha ha quedado en el recuerdo, soy Selene. Salgo del Templo y encuentro a mi padre sentado bajo un árbol, luce tranquilo. Corro a abrazarlo lo más rápido que puedo.
-¡Padre! ¡ya recuerdo! ¡recuerdo todo!- grito alegremente mientras él me abraza y sonríe feliz. -Eso quiere decir que…- mi mente se pierde otra vez en mis propios pensamientos y mi rostro se vuelve tosco una vez más. -¿Qué pasó con mi vida como Sam? Todos los que conocí, todos los que amé, Mini, mi hijita, quiero a mi hijita conmigo, no puedo renunciar a ella, no pudo haber sido un sueño, yo la llevé en mi interior, la tuve en mis brazos, ella es real, lo sé, lo sé en lo profundo de mi ser.- Caigo llorando al piso, Dimitri se agacha a mi lado
–Hija, hay algo que te he ocultado, ya es tiempo de que lo sepas- levanto mi mirada repleta de lágrimas y lo miro a los ojos, puedo ver el dolor surcar los suyos, nos sentamos bajo un árbol y él comienza a narrar la historia –Tu madre fue una sacerdotisa, al igual que tu mi niña. La Hija de los Dioses la trajo a este Templo cuando era una bebita recién nacida, nunca supimos quiénes eran sus padres. Ella creció aquí, en este mismo jardín. Y fue aquí donde la descubrí cuando yo rozaba los 22 años y ella los 11. Nos convertimos en amigos muy cercanos, llegamos a llamarnos hermanos, y a medida que los años pasaban, ese amor fraternal fue creciendo hasta convertirse en amor verdadero. Pero ella era una sacerdotisa, era un bien demasiado preciado para que un aprendiz de guerrero la poseyera. Así que cada noche, en silencio, nos encontrábamos en una pequeña cascada en el bosque, sí hija, la misma cascada donde vos te encontrabas con Nathanael.- dijo adivinando mis pensamientos tras la sorpresa que no pude disimular.
-Así como yo siempre lo supe, la Hija de los Dioses también lo supo entonces, pero por alguna razón guardó silencio. Al igual que hoy, una guerra nos mortificaba en aquel entonces. Esta ciudad no es una fortaleza, nunca estuvo preparada para la batalla, pero es el corazón y el alma de los pueblos libres y por eso fue entonces, como lo es ahora, codiciada por aquellos que pretenden el control sobre todos y todo. Al final, la guerra tocó estas puertas- suspira y el dolor en sus ojos se vuelve más profundo, me dedica una mirada y acaricia mi rostro antes de continuar -Sos tan parecida a ella, el día que naciste las murallas cayeron, yo partí a la guerra, pero nada podía detener al enemigo. Cuando todo parecía perdido, ella caminó al frente de batalla y entregó su vida a los Dioses a cambio del fin de la guerra. Una potente luz brotó entonces iluminando la noche y cuando se extinguió, el enemigo había desaparecido y ella se encontraba tendida en el suelo, muriendo.
Corrí hacia ella y le prometí que iba a protegerte de todo mal. Entonces me dijo que tú estabas atada a su mismo destino, que cargabas el mismo don y el mismo peso. Hija mía, tú hablas de Mini, tu hija. Cuando cumpliste once años lo supe, las fronteras de este mundo no son barrera para tu espíritu como tampoco lo eran para tu madre. Ella vivió su vida en dos mundos distintos, viajando en sueños de uno a otro, no sabiendo nunca cuál era el real y cuál el de ensueño. Esa noche me lo confesó, ninguno es más real que otro, pero sólo en tu interior sabrás a cuál perteneces.-

Una gruesa gota corre ahora por mi mejilla derecha, estoy pasmada, no puedo emitir sonido, no sé qué decir, qué sentir. ¿Acaso debo elegir entre este paraíso mágico y el mundo capitalista? La elección no sería difícil si no fuera por Mini, jamás voy a renunciar a mi hija. Mini… ¿estará atada ella también a este crudo destino?. Ya no sé qué hacer ni que pensar, siento un gran peso en mi alma. 

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