Y allí estaba, parada con mi traje negro y mi maletín repleto de
libros y tizas, paralizada ante el enorme edificio que se encontraba frente a
mí. Quién hubiese pensado que sólo cuatro días atrás había llegado a la capital
y ya me encontraba ante uno de los institutos más respetables de la provincia,
donde había sido convocada para dar clases.
Respiré profundo, tragué saliva y comencé a transitar el largo
camino hasta la puerta de entrada al edificio, observando con curiosidad los
muchos alumnos que iban y venían a lo largo del patio. Algunos se saludan con
la alegría de reencontrarse tras el
período vacacional, mientras que otros parecían tan perdidos como yo entre la
gente.
La emoción me desbordaba pero intenté contenerme, ¿quiénes serían
mis alumnos?, ¿cómo sería el curso?, ¿serían ordenados, revoltosos?, ¿toda la
teoría aprendida durante los 5 años de carrera serían suficientes para lograr
que estos chicos aprendieran?, ¿sería capaz de lograr que la Matemática dejara de
ser una materia tabú?, ¿sería capaz de transmitirles a estos chicos toda la
pasión y el amor que siento hacia esta ciencia?. Estaba tan sumida en mis
pensamientos que no me había dado cuenta que ya me encontraba frente a la gran
puerta de entrada, volví a respirar y entré.
El instituto era enorme, me quedé paralizada (¿y ahora a dónde
voy?). Se me acercó una señora mayor, que yo había conocido en una entrevista a
la que había asistido durante el verano, era Aída, la directora. Me dio la
bienvenida alegremente y me indicó que me dirigiera a preceptoría para revisar
mis horarios y llenar mi ficha.
Le agradecí y respiré aliviada mientras se alejaba, -Creo que lo
peor ya pasó- pensé. Pero… ¿qué es eso? Se escucharon unos gritos, giré sobre
mis talones y pude ver a la directora transformada, gritándole a un alumno. No
tenía idea qué podía haber pasado, pero por ser mi primer día, lo mejor sería
que me mantuviese alejada de los problemas.
A preceptoría entonces… me acerqué y golpeé la puerta suavemente.
Desde adentro se escuchó una voz suave y dulce que dijo –Adelante-. Giré el
picaporte y con mis rodillas temblando entré. *Hay momentos como este donde
siento que mis pies se piden permiso mutuamente antes de dar cada paso, y al
mismo tiempo mi mente me dice “Dale tonta, mostrate segura, no tenés que ser
tan débil”*.
Un chico rubio estaba sentado revisando unos papeles, levantó la
mirada un momento y con una sonrisa me dijo:- ¿en qué puedo ayudarte?, entonces
respondí:- Si si, hola, mi nombre es Samantha Black, soy la prof… la nueva
profesora de Matemáticas.
*Pero ¿qué me pasa?¿por qué estoy tartamudeando? ¿qué hay en los
ojos de este chico que me inquieta tanto?.*
Sonrió nuevamente y se presentó, su nombre era Nathanael, el preceptor general. Me indicó una silla
vacía para que tomara asiento mientras él revisaba unas carpetas, al fin
encontró los registros que correspondían a mis cursos y se sentó a mi lado para
revisarlos juntos.
*Mi corazón palpita rápidamente, no puedo evitarlo, hay algo en él
que inquieta mi espíritu, Nathanael, ese nombre, estoy segura que ese nombre
tiene un significado
antiguo, será que acaso…* -¿Estás bien?- me dijo con una mirada un
tanto inquieta interrumpiendo mis pensamientos y devolviéndome a la tierra, -Sí,
disculpá, son los nervios- respondí disimulando lo mejor que podía.
Mientras rellenaba el formulario con mis datos, él archivó las
planificaciones de los tres cursos en los que daría clases este año, un 2do, un
4to y un 5to. Terminé la ficha y se la entregué, tras revisarla me entregó mis
horarios y mientras los agarraba escuché el timbre que indicaba que mi jornada
laboral debía comenzar. Respiré profundo por enésima vez esa mañana, saludé a
Nathanael que me deseó suerte con una sonrisa y me dirigí a mi primer salón de
clases.
#nota de la autora... como se habrán dado cuenta, cambié el nombre de Nathaniel por Nathanael, espero que nadie se enoje, es que en un primer momento había hecho el cambio en forma intencional, pero después se fue ese capítulo y para esa altura, me había encariñado con llamar a nuestro Nath por la variante latina de su nombre.
tenes mucho talentoo!!!
ResponderEliminarMuchas Gracias!!! :) no sé si es talento, o que lo releí tantas veces antes de decidirme a publicarlo que quedó más o menos decente XD. Gracias por tu comentario, me pone muy feliz que te guste ^^
EliminarAl volver a leer este primer capitulo.. Volví a sentir la misma emoción que sentí la primera vez que me pasaste el primer borrador.. Espero no te moleste mi comentario.. Abrazo enorme y fuerte.!!
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